Una sofisticada ola de ciberestafas ha encendido la luz de alerta en Argentina, focalizándose de manera implacable en los jubilados y pensionados, el sector más vulnerable a las manipulaciones digitales. Los delincuentes están utilizando la suplantación de identidad de organismos estatales clave, como la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y el PAMI, para robar datos bancarios y vaciar cuentas. Esta nueva modalidad de fraude, caracterizada por la urgencia y la falsedad documental, exige una respuesta inmediata de las entidades y una extrema cautela por parte de los beneficiarios.
El modus operandi más recurrente detectado recientemente por las autoridades es el fraude de la «fe de vida». Los estafadores envían mensajes de texto, correos electrónicos o comunicaciones de WhatsApp que simulan ser oficiales de ANSES. Bajo la falsa excusa de que el jubilado necesita actualizar el trámite de «fe de vida» –el cual fue eliminado como requisito obligatorio en 2023–, adjuntan enlaces maliciosos (phishing) que conducen a sitios web clonados. Una vez que la víctima ingresa sus credenciales o datos bancarios, los ciberdelincuentes obtienen acceso total a sus finanzas.
Paralelamente, se ha reportado una escalada en la suplantación de identidad del PAMI. Los criminales se comunican directamente con los adultos mayores, a menudo a través de WhatsApp con fotos de perfil institucionales falsas, ofreciendo supuestos beneficios exclusivos, descuentos en medicamentos o la necesidad de tramitar una «nueva credencial». El objetivo final es el mismo: generar confianza y luego solicitar el token de seguridad o las claves de home banking con el pretexto de «activar» el beneficio o «verificar» la cuenta.
Expertos en ciberseguridad financiera subrayan que estas estafas apelan a dos factores psicológicos principales: el miedo a perder un beneficio (la jubilación, la obra social) y la promesa de recibir un dinero extra. Los delincuentes operan con alta presión temporal, no dejando margen a la víctima para consultar con familiares o verificar la información. Este accionar, que a menudo utiliza tecnología para ocultar la verdadera ubicación de los perpetradores, pone en evidencia la naturaleza transnacional y organizada de estos crímenes.
Ante la proliferación de estos ataques, los organismos oficiales han emitido recomendaciones contundentes. ANSES y PAMI son enfáticos al recordar que nunca solicitan datos personales, bancarios, claves o tokens a través de llamados telefónicos, mensajes de texto o WhatsApp. La principal defensa es la desconfianza: nunca se debe hacer clic en enlaces adjuntos en mensajes sospechosos, y cualquier trámite debe realizarse únicamente a través de las plataformas web oficiales de los organismos o presencialmente, en sus sedes.
La lucha contra la ciberestafa requiere un esfuerzo coordinado que combine la educación digital de los adultos mayores con la acción rápida de la justicia. La concientización sobre las modalidades de engaño y el fomento de la denuncia penal –disponible en canales online y comisarías– son cruciales para desarticular estas redes. A largo plazo, el desafío reside en cerrar la brecha digital que convierte a la población de la tercera edad en el blanco predilecto del cibercrimen financiero en Argentina.















