
Una joven argentina de 30 años fue arrestada en Japón tras ser descubierta intentando ingresar al país casi un kilogramo de cocaína. Rosa Micaela Kipildor despertó sospechas entre los agentes de aduana, quienes decidieron someterla a una radiografía que confirmó la presencia de paquetes ocultos en su cuerpo.
Según declaró la detenida ante las autoridades japonesas, habría recibido los paquetes de un tercero, sin precisar mayores detalles sobre la red detrás del operativo. El caso pone en foco las rutas del narcotráfico internacional que utilizan a ciudadanos comunes como correos humanos, conocidos en el ámbito policial como «mulas».
Japón es conocido por aplicar algunas de las penas más severas del mundo en materia de narcotráfico. Las condenas por tráfico de sustancias prohibidas pueden llegar a cadena perpetua, lo que convierte a este tipo de detenciones en situaciones de extrema gravedad para los ciudadanos extranjeros involucrados.
El caso abre interrogantes sobre el seguimiento consular que brindará la Argentina a Kipildor. La Cancillería argentina deberá intervenir para garantizar su asistencia legal y el respeto de sus derechos en el proceso judicial que se inicia en territorio nipón.















