
La UBA conservó el décimo lugar entre las latinoamericanas, pero el sistema universitario argentino en su conjunto retrocedió más que cualquier otro país de la región.
El QS World University Rankings ubicó a Argentina como el país con la mayor caída en el ranking universitario mundial dentro de América Latina. El descenso no fue protagonizado por una sola institución sino que se extendió al conjunto del sistema universitario argentino, lo que convierte al dato en una señal estructural y no en un caso aislado.
La Universidad de Buenos Aires (UBA) logró mantenerse en el décimo puesto entre las universidades latinoamericanas, lo que la preserva como la institución de mayor referencia del país en este tipo de mediciones. Sin embargo, el hecho de que la UBA haya sostenido su posición relativa no alcanza para ocultar el deterioro del sistema en términos globales, donde las posiciones absolutas de las universidades argentinas cayeron de manera generalizada.
El QS World University Rankings es uno de los tres rankings universitarios más influyentes del mundo, junto con el Times Higher Education y el Shanghai Ranking. Evalúa variables como reputación académica, reputación entre empleadores, relación docente-alumno, citas por investigación, internacionalización de la planta docente y del alumnado, entre otros indicadores. Es una métrica que los ministerios de educación y los organismos de financiamiento internacional toman como referencia.
El dato que cambia la lectura es la magnitud comparativa de la caída: no es que Argentina bajó junto con la región, sino que cayó más que todos los demás países latinoamericanos. Eso indica que hay factores específicos del sistema universitario argentino que están incidiendo negativamente en los indicadores que el QS mide, más allá de las tendencias regionales compartidas.
Lo que puede pasar ahora depende de decisiones de política universitaria que todavía están en disputa. El gobierno de Milei y las universidades nacionales llevan meses en conflicto por el presupuesto educativo, con paros, movilizaciones y tensiones sobre el financiamiento de la investigación científica. Si esas variables de presupuesto e investigación se deterioran, los próximos rankings podrían mostrar una caída aún más pronunciada. Es un escenario posible, no confirmado.
La educación universitaria pública es uno de los activos más reconocidos de Argentina en la región y en el mundo. Que el país registre la peor caída latinoamericana en el ranking QS no es un dato menor ni meramente estadístico: es una advertencia sobre el estado de un sistema que durante décadas fue referencia para América Latina y que hoy muestra señales de deterioro que van más allá de la coyuntura presupuestaria.















