La medida de fuerza de los trabajadores de aviación civil se ejecutará en cuatro turnos de tres horas entre este jueves y viernes. Exigen la apertura de la paritaria sectorial y el financiamiento operativo de los servicios de emergencia.
Un paro nacional de 48 horas convocado por los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), agrupados en ATE, amenazará la operatoria en los principales aeropuertos del país durante este jueves 3 y viernes 4 de septiembre. La medida de fuerza, que alcanzará de lleno la actividad logística en terminales estratégicas como el Aeroparque Jorge Newbery y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se resolvió ante la falta de respuestas oficiales a las demandas salariales del sector y a la falta de fondos para sostener áreas operativas esenciales.
El esquema dispuesto por el gremio no contempla una parálisis continua de las terminales, sino la aplicación de paros, movilizaciones y asambleas divididas en cuatro franjas de tres horas cada una: de 9 a 12 y de 18 a 21, tanto el jueves como el viernes. La notificación del plan fue enviada con anticipación a la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para posibilitar previsiones en el sistema. Las medidas abarcan directamente al personal de Fiscalización y al Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), aunque la entidad gremial aclaró que la atención de vuelos en desarrollo, sanitarios y oficiales estará completamente garantizada.
Detrás del conflicto subyace un reclamo salarial y presupuestario que se ha profundizado en las últimas semanas. ATE/ANAC exige la reapertura de la paritaria sectorial específica para la aviación civil, junto con el pago efectivo de las sumas ya acordadas en ítems extraparitarios. Según detallaron desde la organización sindical, los pedidos formalizados en diversas mesas de diálogo institucional no obtuvieron respuestas concretas hasta el momento, lo que precipitó la decisión de ir al paro.
El punto que mayor tensión genera con las autoridades radica en el destino de la tasa aeroportuaria. Desde el sindicato señalaron que, a pesar de los recientes incrementos aplicados a ese tributo que abonan usuarios y líneas aéreas, la recaudación no se tradujo en un mayor presupuesto para el equipamiento y sostenimiento del cuerpo de bomberos aeronáuticos ni de la fiscalización de pista. "Los reclamos efectuados continúan sin una respuesta concreta que permita avanzar en su resolución; ante esto, nuestra entidad sindical se ve en la necesidad de profundizar las medidas", advirtió Marcelo Belelli, coordinador nacional del área en ATE.
De cara a las próximas horas, el impacto concreto sobre el transporte de pasajeros dependerá de las decisiones de las compañías aéreas para reprogramar o adelantar vuelos fuera de las franjas de abstención laboral. En el ámbito legal e institucional, la atención se traslada a la Secretaría de Trabajo de la Nación, organismo que conserva la potestad regulatoria de dictar la conciliación obligatoria para retrotraer las medidas y forzar la reanudación de las negociaciones entre las partes.
El llamado a esta medida de fuerza expone la vulnerabilidad de las operaciones en las pistas nacionales cuando las garantías mínimas de seguridad operativa entran en conflicto con las discusiones salariales. Con las excepciones confirmadas para vuelos oficiales y sanitarios, el sistema comercial aeronáutico afronta dos jornadas decisivas que pondrán a prueba la capacidad del Gobierno para encauzar el diálogo y evitar cancelaciones masivas.















