
Colombia celebra este fin de semana su segunda vuelta electoral en un clima cargado de incertidumbre y amenazas. El gobierno desplegó más de 120.000 efectivos policiales en todo el territorio nacional para garantizar el normal desarrollo de los comicios, luego de que el ministro de Defensa advirtiera sobre posibles protestas alentadas por sectores radicales tras conocerse los resultados.
La preocupación oficial no es menor: en elecciones anteriores, los períodos postelectorales derivaron en movilizaciones violentas que dejaron víctimas y daños materiales. Esta vez, las autoridades tomaron precauciones anticipadas y coordinaron operativos conjuntos entre fuerzas de seguridad, organismos electorales y veedores internacionales.
El resultado del balotaje tendrá implicancias directas en la orientación política y económica del país vecino, con impacto regional. Argentina sigue de cerca el proceso dado el peso geopolítico de Colombia en América Latina y sus vínculos comerciales y diplomáticos con Buenos Aires.















