
El resultado le bastó al conjunto de Arruabarrena, que había ganado la ida por 1-0 en la Bombonera y clasificó con el global a su favor.
Boca Juniors igualó sin goles ante San Pablo en el estadio Morumbí y, con la ventaja construida en casa, selló su clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana. El equipo xeneize llegó al partido de vuelta con un colchón de un gol obtenido en la Bombonera durante la ida de los cuartos de final, y lo administró sin sobresaltos en Brasil.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena propuso un partido controlado en el Morumbí, consciente de que un empate en cualquier marcador le alcanzaba para avanzar. San Pablo necesitaba ganar por al menos un gol para forzar la prórroga, pero no pudo romper el cero durante los noventa minutos. La solidez defensiva del conjunto argentino fue el factor determinante de la noche.
Boca venía de una serie irregular en el torneo local pero encontró en la competencia continental un rendimiento más consistente. La Copa Sudamericana representa para el club una oportunidad concreta de volver a instancias finales de un torneo internacional, algo que el hincha xeneize no experimenta desde hace algunos años en este certamen.
El dato más llamativo de la noche no estuvo en el campo sino en las redes sociales: los memes del partido circularon masivamente, lo que habla del nivel de tensión y expectativa que generó el encuentro en la afición. Un 0-0 en el Morumbí que clasifica a Boca tiene todos los ingredientes para convertirse en epopeya popular, con o sin goles de por medio.
Con el pase a semifinales confirmado, Boca esperará conocer a su próximo rival en el certamen. El cruce se definirá según los resultados de los otros cuartos de final. El equipo deberá combinar el calendario de la Sudamericana con las exigencias del torneo doméstico, lo que pone a Arruabarrena ante decisiones de rotación que serán observadas de cerca.
El 0-0 en Brasil cierra un capítulo positivo para Boca en una competencia donde Argentina históricamente tiene buen rendimiento. Clasificar a semifinales de la Sudamericana sin recibir goles en el estadio del rival es un mérito que el proceso de Arruabarrena puede exhibir como argumento concreto en medio de las discusiones que genera su gestión.












