El Ministro de Economía, Luis Caputo, salió a enfrentar las crecientes expectativas de devaluación y la incertidumbre que rodea al mercado cambiario en la previa a las elecciones legislativas, al asegurar que la cotización de un dólar a $1.500 se encuentra “holgadamente arriba” de su valor de equilibrio. Sus declaraciones buscan inyectar calma en un escenario volátil donde analistas y la ciudadanía temen un salto discreto del tipo de cambio oficial tras el compromiso electoral, reafirmando la postura del Gobierno de no convalidar una devaluación abrupta.
Durante una entrevista televisiva, el jefe del Palacio de Hacienda insistió en que los fundamentos macroeconómicos no justifican una corrección cambiaria, contradiciendo la percepción de un tipo de cambio supuestamente «atrasado». Para respaldar su argumento, Caputo citó el «récord de exportaciones en volumen», indicando que este hito no sería alcanzable si el tipo de cambio se encontrara en niveles irrisorios. La defensa del tipo de cambio actual se basa en la convicción de que las bandas de flotación están «perfectamente calibradas» y que el Banco Central se encuentra «capitalizado».
El análisis de Caputo se da en un contexto de elevada tensión financiera, donde los mercados libres (dólar MEP y CCL) operan con una brecha significativa respecto al tipo de cambio oficial. Pese a la zozobra ciudadana, el Ministro buscó bajar el tono a las especulaciones. «Yo que soy el ministro digo que no va a cambiar nada, pero es una pelea desigual contra los que meten miedo», expresó, atribuyendo gran parte de la incertidumbre a una «batalla cultural» y política contra la gestión económica del Gobierno.
El Ministro también destacó el inusual soporte financiero brindado por el Tesoro de Estados Unidos, que a su juicio, avala la solidez del modelo económico. Según sus palabras, las autoridades estadounidenses ven que Argentina no tiene un problema de solvencia, sino de «financiamiento puntual» debido a su falta de acceso a los mercados de capital. Este respaldo internacional es presentado como una garantía adicional para la estabilidad cambiaria y una herramienta para desestimar las presiones devaluatorias internas.
Expertos del sector financiero, no obstante, advierten que la alta inflación y el mantenimiento del ancla cambiaria generan distorsiones en los precios relativos y acumulación de pasivos remunerados. Aunque la declaración de Caputo calma momentáneamente las aguas, la expectativa de una corrección sigue latente en el trading de futuros. La verdadera prueba de fuego para la política cambiaria del Gobierno llegará el lunes post-electoral, cuando la reacción del mercado y la intervención del Banco Central definan la credibilidad de las promesas de estabilidad.
En definitiva, las palabras de Luis Caputo son un intento estratégico para contener la corrida y la dolarización pre-electoral, proyectando que la actual cotización del dólar es más que suficiente para los objetivos de competitividad y estabilización. El mensaje es claro: el Gobierno no cederá a las presiones devaluatorias y utilizará todas las herramientas a su disposición, incluido el respaldo internacional, para defender su esquema cambiario y mantener la expectativa de overshooting controlada.















