La búsqueda de Alberto Pedro Kreder y Juana Morales, la pareja de jubilados desaparecida en Chubut, ha tomado un giro escalofriante al consolidarse la hipótesis de un «robo que salió mal» como principal línea de investigación. Tras más de una semana sin rastros de los dos adultos mayores, y luego del hallazgo de su camioneta a unos 70 kilómetros de su destino original, las autoridades provinciales y el Ministerio Público Fiscal centran sus esfuerzos en un posible episodio de violencia criminal ocurrido en el inhóspito paraje de Rocas Coloradas.
La nueva línea investigativa se robusteció a partir de una denuncia anónima que alertó sobre un modus operandi delictivo en la zona, donde se habrían registrado intentos de asalto a transeúntes. Según informó el Ministro de Seguridad de la provincia, Héctor Iturrioz, esta versión concuerda con las sospechas de la familia, quienes desde un principio sostuvieron que la pareja pudo haber sido interceptada con fines de robo en el camino. Los investigadores se enfocan en la posibilidad de que el intento de despojo haya derivado en un homicidio o en la desaparición forzada de las víctimas.
El vehículo de la pareja, encontrado cerrado con llave y sin signos evidentes de violencia o desorden en su interior, presenta un enigma adicional. Sin embargo, la ausencia de los teléfonos celulares y de algunos abrigos esenciales ha sido interpretada como un indicio que no encaja con una simple desorientación o accidente. «Lo que falta, indica la lógica, son los celulares y quizá algún abrigo», señaló el funcionario, sugiriendo que los objetos de valor y comunicación fueron sustraídos y que la pareja pudo haber sido obligada a abandonar el rodado.
La fiscalía a cargo está reorientando los rastrillajes, movilizando recursos tecnológicos de punta, incluyendo drones capaces de detectar anomalías a diez metros bajo tierra, para descartar que la pareja haya caído en zanjas o sumideros, comunes en los terrenos pantanosos de la región. No obstante, la evidencia material del robo, sumada al testimonio anónimo, otorga preponderancia a la tesis criminal por sobre la desaparición accidental, que hasta ahora había sido la más esperanzadora.
Las hijas del jubilado, Gabriela y Laura Kreder, expresaron su convicción de que sus padres fueron interceptados. «Los interceptaron para robarles. Es la única explicación que tiene sentido», afirmaron, destacando que el camino donde se halló el vehículo es una ruta de difícil acceso que no conduce a ningún lugar turístico o de paseo lógico para la pareja. El hermetismo del caso y la compleja topografía de la zona han dificultado la tarea de los cuerpos de seguridad, exigiendo una coordinación sin precedentes.
La sociedad chubutense sigue con profunda zozobra el desarrollo de la investigación. La confirmación de que un «robo que salió mal» es la hipótesis más fuerte eleva el nivel de alarma sobre la seguridad en las rutas patagónicas. La resolución de este caso dependerá de la capacidad de las fuerzas de seguridad y la Justicia para verificar los datos de la denuncia anónima y encontrar rastros que permitan reconstruir las últimas horas de Alberto y Juana, proyectando la necesidad de reforzar la vigilancia en corredores viales aislados y poco transitados.















