
El ministro reconoció que la demanda podría duplicar la registrada en el mismo período previo a los comicios de 2027, pero aseguró que la oferta podrá cubrirla.
El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió públicamente que la compra de dólares por parte del sector privado podría generar una presión adicional de hasta 7.000 millones de dólares en los cuatro meses anteriores a las elecciones legislativas de 2027. La cifra equivale al doble de la demanda habitual que el propio funcionario registró para el período equivalente previo a los comicios anteriores.
Caputo señaló que esa demanda extraordinaria será cubierta con la oferta disponible en el mercado, sin precisar en detalle qué instrumentos o reservas se utilizarán para absorber el impacto. La declaración fue notable por su franqueza: reconocer en voz alta la magnitud de una presión cambiaria potencial no es algo habitual en un ministro que suele comunicar optimismo sobre el frente externo.
El dato se inserta en un esquema cambiario que el gobierno ha sostenido con distintas restricciones desde 2023. La unificación cambiaria y la acumulación de reservas fueron objetivos centrales del programa económico, aunque el nivel de reservas netas sigue siendo objeto de debate entre economistas oficialistas y opositores.
El hecho de que Caputo haya puesto el número sobre la mesa sugiere que el gobierno ya está calculando el costo político-económico del ciclo electoral. En contextos electorales, la demanda de dólares como cobertura ante posibles cambios de política económica suele dispararse, y la historia argentina ofrece varios antecedentes dolorosos de esa dinámica.
Lo que puede pasar ahora depende de cómo evolucionen las reservas en los próximos meses y de si el superávit de balanza de pagos —que según TN arrojó 2.214 millones de dólares positivos en el segundo trimestre— se sostiene. Si el ingreso de divisas por exportaciones continúa, el gobierno tendrá más margen; si la tendencia se revierte, la presión que Caputo describió podría volverse un problema concreto.
El ministro colocó el tema en la agenda pública antes de que sea una crisis, lo que puede leerse como una estrategia de administración de expectativas. Aun así, reconocer que la demanda podría duplicarse es una señal de que el frente cambiario no está despejado de cara al año electoral.















