
La central obrera volvió a postergar el paro general y concentrará el reclamo frente a la Secretaría de Industria en Diagonal Sur.
La CGT descartó por ahora el paro general y eligió una marcha como herramienta de presión. La movilización está fijada para el 8 de octubre en Diagonal Sur, frente a la sede de la Secretaría de Industria, y el eje central del reclamo es la caída de la producción industrial y la pérdida de puestos de trabajo en el sector manufacturero.
La convocatoria surge en un contexto de tensión sostenida entre la central sindical y el gobierno de Javier Milei. La CGT había evaluado en las últimas semanas la posibilidad de un paro general, pero una vez más postergó esa decisión, optando por una protesta de menor impacto institucional aunque con fuerte visibilidad territorial.
Desde la asunción de Milei en diciembre de 2023, la CGT ensayó distintos niveles de confrontación sin llegar a un paro contundente. La estrategia de las marchas —ya utilizada en otras coyunturas— le permite mantener la presión pública sin comprometer del todo la relación con sectores del gobierno con los que algunas conducciones gremiales mantienen canales abiertos.
El dato que cambia la lectura es la fecha elegida: el 8 de octubre coincide con el inicio de los alegatos en el juicio por la muerte de Maradona y con otras agendas públicas relevantes, lo que podría fragmentar la cobertura mediática. Además, centrar el reclamo exclusivamente en industria acota el mensaje y deja afuera demandas salariales más amplias que vienen traccionando desde las bases.
Lo que sigue dependerá de la convocatoria efectiva que logre la marcha. Si la adhesión es masiva, la conducción cegetista podría retomar la discusión interna sobre el paro general con más argumentos. Si la movilización resulta escasa, el gobierno leerá el resultado como una señal de debilidad sindical a menos de un año de las elecciones legislativas de 2027.
La CGT lleva más de dos años de gobierno de Milei sin haber concretado un paro general de 24 horas, una inacción que sus propias bases cuestionan con creciente impaciencia. El 8 de octubre será, al menos, una prueba de temperatura sobre la capacidad de movilización real de la central obrera.















