
Braian Caravaca relató cómo vivió casi dos meses al lado de su hijo internado antes de que muriera por las consecuencias de una golpiza en plena plaza céntrica de Resistencia.
Demian Caravaca, un joven de 19 años, murió el 27 de octubre después de casi dos meses de internación provocada por una brutal golpiza que recibió en la Plaza 25 de Mayo de Resistencia. Su padre, Braian Caravaca, rompió el silencio y describió cómo fue ese período de espera y agonía al lado de su hijo en el hospital.
«Viví este último tiempo al lado de él en el hospital», declaró Braian Caravaca, en palabras recogidas por Diario Norte. La frase condensa semanas de vigilia que terminaron con la peor noticia. El joven había ingresado al sistema de salud en estado crítico tras recibir golpes que le causaron lesiones que finalmente resultaron fatales.
El ataque ocurrió en la Plaza 25 de Mayo, uno de los espacios públicos más concurridos del centro de Resistencia, capital del Chaco. El hecho generó conmoción en la provincia y reabrió el debate sobre la seguridad en espacios públicos y la respuesta del sistema judicial frente a casos de violencia callejera con resultado de muerte.
Lo que convierte este caso en algo más que una tragedia familiar es el tiempo transcurrido entre la golpiza y la muerte: casi dos meses de internación durante los cuales la familia esperó una recuperación que nunca llegó. Ese lapso pone en cuestión tanto la gravedad de la violencia ejercida como las condiciones en que Demian fue atendido y la evolución de su estado.
El caso está en manos de la justicia chaqueña, aunque no trascendieron detalles sobre el estado del proceso judicial, si hay imputados formalizados o si existe una causa abierta en etapa de investigación. Es esperable que la declaración pública del padre reactive la atención mediática sobre el expediente y genere presión para que el proceso avance.
Demian Caravaca tenía 19 años cuando lo atacaron en la vía pública y murió sin poder recuperarse. Su padre eligió hablar para que la historia no quede en el olvido. Lo que sigue ahora depende de una justicia provincial que todavía no dio señales públicas de que el caso esté cerca de resolverse.













