
A pesar del volumen nominal, la provincia quedó tercera en el país en transferencias no automáticas, pero el poder de compra de esos fondos se erosionó fuertemente.
La provincia del Chaco recibió durante octubre 6.441 millones de pesos en transferencias no automáticas provenientes del gobierno nacional. El monto la ubicó en el tercer lugar del ranking nacional, detrás de Buenos Aires y Neuquén, pero la foto nominal esconde un problema de fondo: medido en términos reales, el ingreso cayó un 26,7% respecto a octubre del año anterior.
Las transferencias no automáticas son fondos discrecionales que el Ejecutivo nacional envía a las provincias fuera del sistema de coparticipación, y su variación depende tanto de decisiones políticas como de la situación fiscal del gobierno central. En el caso chaqueño, el monto de octubre no alcanzó para compensar la inflación acumulada en el período.
El contexto es el de un ajuste sostenido por parte de la administración Milei sobre el gasto federal. Desde que asumió en diciembre de 2023, el gobierno nacional redujo de forma sistemática las transferencias discrecionales a provincias como parte de su política de equilibrio fiscal, lo que impactó de manera desigual según la dependencia de cada distrito respecto de esos fondos.
El dato más significativo es la posición relativa del Chaco: ser tercero en el país en volumen absoluto de transferencias y al mismo tiempo registrar una caída real de más de un cuarto del poder de compra de esos recursos revela que el ajuste no discrimina entre provincias grandes y chicas, y que el Chaco recibe mucho en pesos pero cada vez menos en capacidad efectiva de gasto.
Hacia adelante, la discusión del Presupuesto 2027 provincial se dará con este piso como referencia. Si la tendencia de caída real se mantiene en noviembre y diciembre, el margen de maniobra del gobierno chaqueño para el año próximo se reducirá aún más, aunque cualquier proyección depende de variables nacionales todavía inciertas.
El 26,7% de caída real en un solo mes es una señal de alarma para las finanzas provinciales. Con esa tendencia como telón de fondo, el debate sobre el presupuesto 2027 y las propuestas de blindaje del gasto en salud adquieren una urgencia que los números de octubre ya no permiten ignorar.













