Fue una sorpresa para todos. Las más de 20 lesiones cerebrales halladas en la cabeza de Ángel López no serían la causa de muerte del menor, tal como estimaron los investigadores a cargo del esclarecimiento del caso. Sospechaban que el niño podía haber fallecido debido al síndrome del sacudón y esperaban que los estudios complementarios confirmaran o descartaran esa hipótesis. Fue la segunda.
El estudio histopatológico solicitado por la forense Eliana Bévolo -quien realizó la autopsia preliminar el 7 de abril pasado y que aún debe realizar su conclusión final- introdujo a la causa un elemento nuevo al expediente en las últimas horas: una extendida infección respiratoria no tratada que habría desencadenado el desenlace fatal y que detectada por el laboratorio regional de investigación forense del Ministerio Público Fiscal de Chubut en el examen microscópico de tejidos.














