
El proyecto lo impulsarían legisladores ultrakirchneristas y llega cuando el exgobernador ya no tiene poder para evitar que lo afecte.
El exgobernador chaqueño Jorge ‘Coqui’ Capitanich promueve ahora una enmienda constitucional para unificar las elecciones provinciales con las nacionales en Chaco, una reforma que nunca impulsó durante sus largos años al frente del Ejecutivo provincial. La iniciativa llega en un momento en que Capitanich ya no ocupa la gobernación y la medida, de aprobarse, beneficiaría políticamente a quienes hoy compiten con su espacio.
La presentación del proyecto estaría a cargo de los diputados provinciales Sebastián Benítez Molas y Pía Chiacchio Cavana, referentes del ala más dura del kirchnerismo chaqueño. Ambos legisladores responden políticamente a Capitanich y serían los encargados de darle forma parlamentaria a la propuesta de enmienda constitucional.
Chaco ha mantenido históricamente elecciones desdobladas, una decisión que los gobernadores de turno suelen usar como herramienta electoral: votar antes que la nación permite despegarse del clima político nacional y concentrar la campaña en la agenda local. Capitanich se benefició de ese esquema en más de una oportunidad durante sus mandatos.
El dato que cambia la lectura es precisamente ese: Capitanich tuvo durante años la mayoría legislativa y el poder político necesarios para impulsar esta misma reforma, y no lo hizo. Que la proponga ahora, desde la oposición y sin capacidad de veto sobre el calendario electoral, alimenta la lectura de que el cambio no lo perjudicaría en la coyuntura actual.
El proyecto deberá atravesar el trámite legislativo en la Cámara de Diputados provincial y, de avanzar, requeriría los dos tercios de los votos para habilitar una enmienda constitucional. Todavía no hay fecha de tratamiento ni confirmación oficial de que el oficialismo provincial esté dispuesto a acompañar la iniciativa, por lo que su destino parlamentario es incierto.
La unificación electoral es un debate legítimo y con argumentos de peso en materia de ahorro de recursos públicos y participación ciudadana. Pero la historia reciente de quien la impulsa hace difícil despegarla del cálculo político: Capitanich tuvo el poder para hacerlo y eligió no hacerlo. Ese antecedente es el que más pesa al momento de evaluar la propuesta.















