
La visita oficial está prevista para el 13 y 14 de octubre, cuando aún permanecen unas 10.000 personas en situación irregular en los enclaves españoles en África.
Felipe VI y la reina Letizia viajarán a Ceuta y Melilla el 13 y 14 de octubre en lo que tendrá carácter de visita oficial. El viaje se produce en un contexto de fuerte presión migratoria sobre los dos enclaves españoles en territorio africano, que en los últimos meses vivieron uno de los episodios más críticos de su historia reciente en materia de llegadas irregulares.
Según los datos disponibles, unos 10.000 inmigrantes aún permanecen en Ceuta y Melilla tras la entrada masiva registrada en julio, cuando unas 80.000 personas intentaron cruzar hacia territorio español en un período de tiempo muy breve. La cifra convirtió ese mes en uno de los más intensos en décadas para el sistema de acogida de ambas ciudades autónomas.
La crisis migratoria en Ceuta y Melilla no es nueva, pero la escala del episodio de julio la colocó en el centro de la agenda política española y europea. Las ciudades autónomas, enclavadas en la costa norte de Marruecos, son la única frontera terrestre de la Unión Europea con África y históricamente funcionan como punto de presión en las negociaciones entre España y Marruecos.
El dato que cambia la lectura es la permanencia de 10.000 personas tres meses después del pico de llegadas. Eso indica que el sistema de acogida, traslado y gestión de solicitudes de asilo no ha podido absorber el flujo extraordinario del invierno boreal, y que la situación humanitaria en los enclaves sigue siendo crítica al momento en que los reyes aterricen.
La visita de los monarcas tiene un carácter simbólico y político relevante: muestra respaldo institucional a las autoridades locales y pone el foco de la agenda nacional sobre una crisis que el gobierno de Pedro Sánchez ha intentado manejar con discreción. Lo que siga después del viaje, en términos de política migratoria concreta, dependerá de las negociaciones con Marruecos y de la posición que adopte Bruselas.
Ceuta y Melilla concentran hoy la contradicción más visible de la política migratoria europea: son el primer suelo comunitario que alcanzan miles de personas que huyen de conflictos y pobreza en África subsahariana y el Magreb, y la Unión Europea no tiene todavía una respuesta coordinada y efectiva para esa presión. La visita real pondrá esa contradicción, por unos días al menos, en el centro del debate.















