
El exjefe del Ejército durante el kirchnerismo vuelve a quedar expuesto judicialmente por la desaparición de un conscripto durante la última dictadura.
La Corte Suprema de Justicia revocó el sobreseimiento del exjefe del Ejército César Milani en la causa por la desaparición del soldado Alberto Ledo durante la última dictadura cívico-militar. La decisión reactiva un proceso que parecía encaminado al cierre y devuelve a Milani al centro de una investigación por crímenes de lesa humanidad.
La causa tiene como eje la firma de Milani en un acta de deserción del soldado Ledo, un conscripto que desapareció durante el terrorismo de Estado. La existencia de ese documento con la rúbrica del entonces oficial fue el elemento que desencadenó la investigación judicial. Milani siempre negó responsabilidad y su defensa logró el sobreseimiento en una instancia anterior, decisión que ahora el máximo tribunal deja sin efecto.
César Milani fue designado jefe del Ejército por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2013, una designación que en su momento generó controversia precisamente por las investigaciones que ya pesaban sobre él. Su ascenso fue defendido por el kirchnerismo y cuestionado por organismos de derechos humanos y sectores de la oposición.
El dato que cambia la lectura es que la Corte no se limitó a ordenar que se revise el caso: directamente revocó el sobreseimiento, lo que implica un juicio de valor del tribunal sobre la solidez del cierre procesal anterior. Eso es cualitativamente distinto a un reenvío por vicios formales, y pone al expediente en una situación más comprometida para la defensa de Milani.
El expediente regresará a la instancia correspondiente para que continúe su tramitación. No hay plazos fijos para ese proceso, aunque la decisión de la Corte le quita margen de maniobra a cualquier intento de volver a cerrar la causa sin un análisis de fondo.
A más de cuatro décadas de la dictadura, la causa Ledo-Milani demuestra que los procesos por crímenes de lesa humanidad siguen activos en la Justicia argentina. La firma en un acta de deserción, un documento de pocas líneas, es ahora el centro de un expediente que la Corte Suprema se negó a archivar.















