Frente al avance libertario en el Senado, las distintas tribus peronistas analizan fórmulas para elegir candidato sin romperse, entre la desconfianza interna y el temor a repetir el escenario de 2003.
La amenaza concreta de que la Casa Rosada consiga los votos en el Senado para derogar las elecciones primarias forzó al peronismo a salir del inmovilismo y diseñar planes de contingencia. Con el proyecto oficialista girado a la Cámara alta, los distintos sectores del Partido Justicialista ya evalúan mecanismos alternativos para dirimir la candidatura presidencial: desde primarias escalonadas por regiones hasta esquemas de votación digital con biometría facial, en un intento desesperado por eludir la trampa de la fragmentación que persigue el oficialismo.
El abanico de propuestas sobre la mesa expone las diferencias de criterio dentro de la coalición opositora. El exgobernador sanjuanino Sergio Uñac insistió recientemente durante un cónclave en San Telmo ante Máximo Kirchner, Eduardo 'Wado' de Pedro, Ricardo Quintela y Jorge Capitanich con su idea de convocar a una interna partidaria en cuatro fechas y dividida por zonas del país. Desde el Frente Renovador de Sergio Massa, en cambio, observan inviable ese esquema tradicional y sugieren impulsar un sufragio abierto a través de teléfonos celulares con validación de identidad mediante el Renaper, o bien presionar en el Congreso para que la reforma apenas reduzca las PASO a un formato no obligatorio.
El trasfondo legislativo es el verdadero motor de esta discusión prematura. Aunque en el bloque de senadores del PJ afirman que al Gobierno aún no le dan los números para sancionar la ley, reconocen por lo bajo que la Casa Rosada negocia intensamente con gobernadores del PRO, la Unión Cívica Radical e incluso mandatarios peronistas del norte para sellar una mayoría circunstancial. Para el PJ, perder las primarias significaría quedar expuesto a una dispersión similar a la de 2003, cuando Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá compitieron por separado y sin un marco institucional ordenador.
La mayor tensión, sin embargo, no proviene de los libertarios sino de las trincheras internas entre el kirchnerismo y el armado de Axel Kicillof. Cerca del gobernador bonaerense reclaman que la postulación surja obligatoriamente de los votos para no debilitar al ganador y desconfían de que La Cámpora defienda las PASO con la debida convicción para favorecer una resolución cupular. Del lado de Cristina Kirchner retrucan que hoy no existen condiciones logísticas ni garantías de la Policía o la Justicia electoral para organizar comicios propios sin terminar en denuncias cruzadas por fraude, al tiempo que recuerdan que la expresidenta sigue siendo la dirigente que mejor mide en las encuestas.
De consolidarse el avance parlamentario de La Libertad Avanza, el paso institucional inmediato quedará en manos del senador José Mayans, vicepresidente del PJ, quien deberá convocar a los órganos formales del partido para abrir una mesa de negociación con el resto de las fuerzas aliadas. Las opciones técnicas, no obstante, acarrean complejidades severas: el costo financiero de una elección sin respaldo estatal resulta prohibitivo para las arcas partidarias y el sistema digital despierta suspicacias sobre la fiscalización de los padrones.
El dilema que enfrenta el peronismo sintetiza su propia crisis de representatividad: ninguna de las alternativas ensayadas convence a todos los sectores y un pacto de cúpula dejaría a la fórmula desprovista de legitimidad social frente al electorado. Entre la resistencia legislativa y el ensayo de fórmulas inéditas, el principal polo opositor intenta evitar que la eliminación de las PASO termine de ejecutar la fractura que el oficialismo diseñó para afianzar su hegemonía política.















