La eliminación en la Copa Argentina aceleró los tiempos: el Pincha necesita un central para la semifinal de la Libertadores y reactivó el contacto con el defensor, cuyo contrato vence a fin de año.
La eliminación de Racing frente a Boca por la Copa Argentina no solo dejó al equipo de Avellaneda sin uno de sus objetivos del año, sino que además detonó una negociación latente que promete sacudir el mercado local. Estudiantes de La Plata reactivó formalmente su interés por Marcos Rojo, quien ya había recibido un sondeo hace pocos días y ahora evalúa acelerar su salida de la Academia para iniciar un tercer ciclo en el club que lo vio nacer futbolísticamente.
El defensor de 36 años había dejado en pausa la propuesta platense a la espera del choque de este domingo en Rosario. Consumada la derrota, el panorama mutó con rapidez: el equipo de Alexander Medina necesita con urgencia un marcador central de jerarquía para afrontar la serie de semifinales de la Copa Libertadores ante Flamengo, dado que tanto Leandro González Pirez como Tomás Palacios se encuentran suspendidos y no podrán disputar el partido de ida. Ante este vacío reglamentario en la zaga, el nombre de Rojo encabeza la lista de prioridades de la secretaría técnica comandada por Agustín Alayes y Marcos Angeleri.
No es la primera vez que La Plata y Avellaneda cruzan intereses por el zaguero. A principios de año, el retorno estuvo a un paso de concretarse, pero la operación se cayó porque ni la dirigencia albirroja ni el propio futbolista aceptaron abonar el resarcimiento económico que pretendía Racing para rescindir el vínculo. Rojo permaneció en el plantel blanquiceleste y logró revertir los cuestionamientos iniciales de los hinchas hasta consolidarse como referente, aunque el presente deportivo del club —que ve comprometida su clasificación a copas internacionales para 2027— volvió a desgastar la relación.
El trasfondo político y dirigencial quedó expuesto por el propio Juan Sebastián Verón en declaraciones a Radio Provincia, donde blanqueó gestiones abiertas por varios defensores. Si bien Estudiantes maneja alternativas como Carlos Izquierdoz de Lanús y Matías Catalán de Talleres de Córdoba, la situación de Rojo quedó expuesta tras el segundo tanto de Boca: el central chocó con su arquero Facundo Cambeses, quedó dolorido en el suelo y no pudo evitar el gol de Valencia. Ese episodio puntual volvió a situarlo en el foco de las críticas y podría ser el catalizador para que el jugador fuerce su desvinculación.
La traba principal continúa siendo contractual. La comisión directiva encabezada por Diego Milito sostenía hasta antes del fin de semana que no liberaría a Rojo sin una compensación económica, teniendo en cuenta que su contrato rige hasta diciembre. Ahora, con un clima enrarecido en Avellaneda y el deseo del futbolista de competir en instancias decisivas continentales, las partes deberán sentarse a negociar si Estudiantes desembolsa una cifra de salida o si el defensor resigna haberes para lograr una rescisión de común acuerdo.
El desenlace tendrá impacto inmediato en el mapa del fútbol argentino, ya que los plazos de inscripción de la Conmebol no otorgan margen de espera para el cruce ante los brasileños. En cuestión de horas se definirá si el capitán de Racing opta por cumplir sus últimos meses de contrato en un clima de alta tensión interna o si la dirigencia de Milito cede ante la presión y abre la puerta para que el zaguero cierre su carrera en La Plata.















