
La convocatoria opositora para voltear el megadecreto pone en riesgo el andamiaje desregulatorio central del gobierno libertario.
El gobierno de Javier Milei enfrenta una ventana de 14 días que sus propios funcionarios describen como clave para la supervivencia del DNU 70, el megadecreto que desde diciembre de 2023 desreguló sectores enteros de la economía argentina. Una convocatoria opositora para tratarlo en el Congreso pone en riesgo la arquitectura normativa más ambiciosa del gobierno libertario.
El DNU 70 fue el primer gran movimiento de Milei al llegar al poder: modificó cientos de normas en simultáneo, desde regulaciones laborales hasta el sistema de alquileres, pasando por el comercio exterior y las telecomunicaciones. Su vigencia depende de que ninguna de las dos cámaras del Congreso vote su derogación, lo que convierte cada sesión opositora en una amenaza potencial.
Los gobernadores aliados al gobierno nacional son actores centrales en esta disputa. Según la información disponible, el Ejecutivo trabaja para acelerar acuerdos con mandatarios provinciales que tienen influencia sobre legisladores de sus distritos. La lógica es clara: si los bloques aliados al oficialismo en el Congreso se mantienen sólidos, el intento de derogación no prosperará.
El dato que cambia la lectura es que la presión sobre el DNU llega en simultáneo con los anuncios de inversión en París y la negociación con el FMI, lo que muestra que el gobierno enfrenta varios frentes críticos al mismo tiempo. Una derogación del DNU, aunque parcial, sería políticamente devastadora para Milei porque desmontaría la narrativa de que su modelo desregulador es irreversible.
Lo que puede pasar ahora depende del conteo de votos en ambas cámaras. Si la oposición no logra los números necesarios, el DNU sobrevive y el gobierno sale fortalecido de la prueba. Si los bloques aliados se fracturan —algo que no está descartado dado el carácter heterogéneo de la coalición libertaria en el Congreso—, el escenario se vuelve impredecible. Ninguno de los dos resultados está garantizado.
Los próximos 14 días son, en ese sentido, uno de los momentos de mayor tensión institucional desde el inicio del mandato de Milei. Lo que se defina en ese período no solo afecta al DNU en sí: impacta en la percepción de fortaleza parlamentaria del gobierno y en la relación con los gobernadores que, en última instancia, tienen mucho que ganar o perder según cómo salga la jugada.















