
Tras la promulgación de una ley firmada por el presidente Donald Trump, una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos inició los preparativos logísticos y de infraestructura para recibir las primeras unidades del bombardero estratégico B-21 Raider, el avión de guerra más avanzado desarrollado por el país norteamericano en las últimas décadas. La llegada está prevista para el año 2027.
El B-21 Raider es la apuesta más ambiciosa de la Fuerza Aérea estadounidense en materia de aviación de combate. Se trata de una aeronave de última generación diseñada para misiones de penetración en zonas de alta defensa antiaérea, con capacidad nuclear y tecnología stealth de nueva generación que lo hace prácticamente invisible para los radares convencionales.
La noticia tiene repercusión global en un contexto de creciente tensión geopolítica entre las grandes potencias. La incorporación de este bombardero al arsenal activo de Estados Unidos modifica el equilibrio estratégico y envía una señal directa a Rusia y China sobre las capacidades militares que Washington está dispuesto a desplegar en los próximos años.















