El Gobierno provincial supervisa la adecuación de espacios alternativos para evitar el uso de escuelas, incluye sectores para mascotas y despliega obras en canales y estaciones de bombeo para mitigar las inundaciones.
Frente al avance del fenómeno de El Niño y el pronóstico de lluvias intensas acompañadas por la crecida de los ríos, el Gobierno del Chaco puso en marcha un operativo preventivo que incluye la habilitación y acondicionamiento de centros de contención en distintos puntos estratégicos del área metropolitana, con especial foco en la localidad de Barranqueras.
Las instalaciones fueron dotadas de áreas específicas para descanso, alimentación, atención sanitaria y recreación infantil, equipadas con cuchetas, colchones, sábanas y almohadas. La coordinación general está a cargo de Carolina Meiriño, al frente del Comité Provincial de Emergencia, mientras que el despliegue operativo moviliza de manera articulada a los ministerios de Desarrollo Humano y de Salud, junto con los equipos técnicos provinciales.
Esta planificación se da en un contexto de tensión recurrente en la región litoral ante las recurrentes crisis hídricas provocadas por los ciclos climáticos. La administración del gobernador Leandro Zdero busca anticiparse a los daños estructurales y operativos que históricamente afectan a los sectores más vulnerables de la provincia, intentando evitar improvisaciones de última hora frente a las emergencias.
Uno de los datos más llamativos del operativo es la incorporación de sectores exclusivos para el resguardo de mascotas, coordinados junto a equipos veterinarios, fundaciones y rescatistas, una demanda social que suele quedar relegada en las evacuaciones tradicionales. Asimismo, el Ejecutivo provincial fijó como prioridad preservar el normal desarrollo del ciclo lectivo, por lo que se priorizaron espacios ajenos a los establecimientos educativos para evitar daños en las escuelas.
En paralelo a la puesta a punto de los centros de evacuados, la Provincia mantiene obras en canales y estaciones de bombeo, al tiempo que exige a los municipios una comunicación permanente con el Comité de Emergencia para monitorear la evolución del nivel de los ríos y coordinar futuras asistencias en caso de que las familias deban abandonar temporalmente sus hogares.
La efectividad de este andamiaje preventivo dependerá tanto de la magnitud real que alcancen las precipitaciones como de la capacidad de articulación política entre los comités locales y la administración central, en un escenario donde el impacto climático vuelve a poner a prueba la infraestructura urbana de la región.













