Lionel Messi fue la gran figura del Inter Miami en la histórica victoria 3-1 sobre el LAFC, que le dio al equipo la clasificación a las semifinales de la Concachampions. El equipo de Florida, que había perdido 1-0 en la ida, necesitaba una remontada, y Messi apareció con dos goles clave para revertir la serie.
Pero el momento más emotivo llegó tras su último gol, de penal, cuando corrió a abrazar a sus hijos en la tribuna, en una escena que conmovió a todos y se volvió viral. El festejo reflejó la conexión entre su rol como ídolo y como padre.
Además de Messi, el equipo contó con la ayuda del VAR y errores del rival, como una mano infantil que derivó en el penal decisivo. Luis Suárez también fue protagonista, aunque le anularon un gol por offside.
El Inter Miami enfrentará ahora al Vancouver Whitecaps en semifinales. Messi, una vez más, demostró que sigue haciendo historia, dentro y fuera del campo.















