Franco Colapinto nunca oculta el duro entrenamiento de cuello al que se somete como piloto de Fórmula 1, dirigido a fortalecer una región del cuerpo especialmente exigida por las fuerzas G que provocan las curvas en velocidad, aceleraciones y desaceleraciones propias de su profesión. Ni siquiera le puso freno en sus vacaciones en la previa del Gran Premio de los Países Bajos. Y los resultados están a la vista.















