A 39 días de los comicios del 29 de noviembre, se abrió el registro de candidaturas con el bloque progresista fragmentado y un fuerte cruce político tras los disturbios en un acto de Vox en A Coruña y las críticas del mandatario argentino a la prensa.
A 39. dÃas de las elecciones generales anticipadas en España, fijadas para el próximo 29 de noviembre, el tablero político ingresó en una fase de máxima fricción este miércoles con la apertura oficial del plazo para registrar candidaturas, una instancia que se extenderá hasta el próximo lunes 26. Mientras el bloque conservador negocia fórmulas de coordinación para evitar la dispersión del voto, la izquierda concurre profundamente fragmentada, condicionada por el fracaso de las tratativas para unificar estructuras entre Podemos y el Frente Amplio, un escenario que altera por completo las expectativas de representación en las Cortes Generales.
El impacto de este reordenamiento se refleja con nitidez en las provincias y en las listas definitivas. En Aragón, Izquierda Unida cuestionó duramente la decisión de CHA-Frente Amplio de renunciar a presentar candidaturas al Congreso por Teruel, una medida orientada a proteger el voto progresista en esa circunscripción despoblada pero calificada de despropósito por los socios menores de la coalición. En paralelo, Vox oficializó una profunda renovación de sus listas para el 29-N tras las salidas de figuras clave como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, situando en Madrid a Santiago Abascal al frente, secundado por Montserrat Lluis, Juan Sergio Redondo y Pepa Millán, mientras que en provincias como Málaga, Castellón y Baleares se introdujeron cambios drásticos en los primeros puestos.
En el trasfondo de la campaña nacional, la agenda institucional española se cruza de lleno con la geopolítica latinoamericana a raíz de la visita oficial del presidente argentino, Javier Milei, a Madrid. Milei desarrolló una intensa agenda con foros en el Nueva Economía Forum, la Universidad Rey Juan Carlos y la Fundación Disenso, y mantuvo un encuentro privado a las 17:00 en la Sala Canal de Isabel II con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien no escatimó elogios al calificar su visita de enorme alegría y desear que Argentina recupere la prosperidad tras años de decadencia. La anfitriona madrileña ratificó así su sintonía ideológica con el mandatario libertario, en una jornada donde este último evitó cualquier contacto institucional con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o con el líder de Vox, Santiago Abascal, con quien apenas mantuvo una conversación telemática difundida en redes sociales.
La visita de Milei no estuvo exenta de fuerte polémica interna tras un cruce dialéctico que desató la condena abierta del Ejecutivo español. Durante una de sus apariciones, el presidente argentino descalificó a una periodista de la Cadena SER que le consultó sobre la incomodidad que su presencia generaba en los partidos españoles, tildándola de intelectualmente corta y miserable política. La respuesta oficial no tardó en llegar: la ministra de Igualdad, Ana Redondo, equiparó las declaraciones de Milei con el uso de su emblemática motosierra, al señalar en sus redes sociales que sus palabras equivalen a que una herramienta de corte pretenda dar clases de cirugía por el nivel de ruido y peligro que implican.
En paralelo, la campaña quedó marcada por la escalada de violencia registrada en Galicia tras un mitin de Vox en A Coruña. Los incidentes frente a la plaza de María Pita —donde confluyeron unas 5.000 personas en protesta y 300 simpatizantes del partido de ultraderecha— derivaron en disturbios con lanzamiento de objetos, cargas policiales y el empleo de gases lacrimógenos que dejaron un saldo de 12 agentes heridos, dos manifestantes detenidos y dos periodistas contusos. El episodio desató una guerra de acusaciones políticas: Santiago Abascal responsabilizó directamente a Pedro Sánchez de fomentar milicias violentas contra su formación, mientras que el Partido Popular optó por desplazar el foco hacia el terreno de la gestión al proponer un cara a cara electoral sobre vivienda entre la ministra Isabel Rodríguez y el dirigente popular Juan Bravo.
Las próximas horas serán decisivas para cerrar los armazones institucionales de los partidos ante la inminente clausura del registro de listas el lunes 26, un trámite donde la pugna por el control del Senado operará como el gran imán de las negociaciones transversales. Con la izquierda intentando blindar acuerdos limitados a la Cámara Alta y el Partido Popular presionando con una agenda legislativa enfocada en seguridad habitacional y contra la ocupación ilegal, el proceso electoral transita hacia su recta definitiva bajo un clima de marcada polarización institucional y económica.













