
Emiliano Kargieman es el nombre detrás de uno de los recorridos empresariales más notables que ha producido la Argentina en las últimas décadas. Cofundador y CEO de Satellogic, primero creó y vendió Core Security, y luego apostó todo a la industria espacial. Hoy su empresa, que opera una constelación de satélites de observación terrestre, supera los 850 millones de dólares de valuación.
Satellogic no es solo un éxito financiero: representa la consolidación de un ecosistema tecnológico argentino capaz de competir en sectores de altísima complejidad global. La compañía provee imágenes satelitales de alta resolución a gobiernos, empresas agrícolas, organismos de seguridad y firmas de análisis geoespacial en todo el mundo, consolidando su posición en un mercado en plena expansión.
Kargieman se convirtió en el primer emprendedor argentino en salir literalmente del planeta Tierra, un hito simbólico que resume la ambición del proyecto. Su trayectoria es también un espejo de las posibilidades y las contradicciones del talento tecnológico nacional: formado en Argentina, proyectado globalmente, pero con raíces y parte del equipo aún en el país.
El caso Satellogic renueva el debate sobre cómo retener y potenciar el talento local. Para el ecosistema emprendedor argentino, representa una prueba concreta de que es posible construir compañías de clase mundial desde el Sur Global, aunque los desafíos regulatorios, financieros y de infraestructura siguen siendo enormes obstáculos a superar.















