El último sondeo de la consultora brasileña en conjunto con Bloomberg muestra un retroceso en la figura presidencial al 35% y un fuerte pesimismo sobre el empleo y los ingresos familiares.
Un nuevo sondeo de la consultora Atlas Intel en conjunto con la agencia Bloomberg expuso una contradicción que enciende alertas en la Casa Rosada: mientras la aprobación de la gestión libertaria mostró un leve repunte al 38,1%, la imagen personal del presidente Javier Milei cayó al 35% y la desaprobación ciudadana trepó al 62%. El relevamiento confirma que el oficialismo retiene un piso electoral competitivo, aunque evidencia una pérdida de volumen político respecto a las expectativas de principios de año, condicionado por un clima social dominado por el deterioro de los ingresos y el empleo.
El estudio, realizado sobre una muestra de 2.193 casos efectivos en todo el país entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre con un margen de error de +/- 2%, midió en detalle la percepción pública. En cuanto al desempeño gubernamental directo, la aprobación registró una leve suba del 37% al 38,1%, mientras que la desaprobación se contrajo del 62% al 58%. Al calificar la marcha de la administración nacional, la opción 'excelente/bueno' pasó del 30% al 31,5% y la franja 'muy malo/malo' bajó del 55% al 52,7%, con un segmento 'regular' que escaló al 15,8%. Sin embargo, la figura del mandatario no capitalizó ese movimiento: su valoración positiva cayó cuatro puntos porcentuales, del 39% al 35%, mientras la negativa subió del 59% al 62%.
Atlas Intel se convirtió en una de las firmas más observadas del escenario local tras haber anticipado con precisión técnica el fenómeno libertario en 2023 y el resultado de la primera vuelta electoral de 2019. Su monitoreo mensual sobre la coyuntura regional adquiere relevancia porque permite contrastar el discurso de estabilización macroeconómica que pregona el Ministerio de Economía con el impacto distributivo concreto en la vida cotidiana de los sectores medios y populares.
El dato más sensible del informe radica en la radiografía de la economía real, donde las variables marcan un rojo generalizado. El 70% de los consultados evalúa como 'mala' la situación del mercado de trabajo, frente a apenas un 14% que la ve 'buena'. A su vez, el 63% califica negativamente el rumbo económico general y el 49% afirma que la situación de su propia familia es crítica. Este pesimismo contamina el futuro inmediato: a seis meses vista, el 49% prevé que la economía empeorará, el 50% anticipa un peor escenario laboral y el 41% proyecta un deterioro en sus finanzas domésticas, evidenciando que la desaceleración inflacionaria no alcanza para revertir la incertidumbre.
Este reacomodamiento en los números reconfigura el tablero político de cara a los próximos turnos electorales. En Balcarce 50 admiten por lo bajo que la merma en el respaldo popular desactivó las proyecciones más triunfalistas de resolver una eventual reelección en primera vuelta, obligando a los estrategas del oficialismo a asumir que el horizonte más realista es la disputa en un balotaje. La consolidación de un tercio duro del electorado le otorga resistencia al Presidente, pero limita severamente su capacidad de construir mayorías sin alianzas legislativas o acuerdos con otros espacios.
La tensión entre la disciplina fiscal que defiende el Ejecutivo y la fragilidad del bolsillo ciudadano define el verdadero límite de sustentabilidad del programa oficial. Si las expectativas económicas y la generación de empleo no logran acoplarse al relato de recuperación, la brecha entre el núcleo duro libertario y el malestar de la mayoría social continuará siendo el flanco más vulnerable del Gobierno.














