En paralelo a la gira nacional de 'Maldita Felicidad', el actor encara una propuesta escénica de fuerte impacto y proyecta nuevos desafíos en la dirección teatral.
Carlos Portaluppi encabeza las primeras funciones de 'Dribbling', una obra dramática de alto impacto que protagoniza junto a Franco Masini y que se sumerge de lleno en temas de cruda actualidad: el peso de la fama, el abuso de poder, los excesos y las acusaciones por delitos sexuales. La propuesta marca una fuerte apuesta temática sobre el escenario a través de una historia que interpeló al actor desde su primera lectura de guion.
El proyecto plantea un intenso mano a mano interpretativo entre Portaluppi y Masini, representante de las nuevas generaciones teatrales, para desentramar las dinámicas y tensiones que se generan en entornos de alta exposición pública. Esta temporada encuentra al intérprete en un momento de doble actividad, ya que complementa las funciones de esta nueva pieza con el recorrido federal que viene realizando con el elenco de 'Maldita Felicidad'.
La llegada de 'Dribbling' a la cartelera se produce en un escenario de debate constante sobre el rol de las ficciones frente a problemáticas sociales complejas, en un momento donde la industria audiovisual y teatral argentina atraviesa transformaciones en sus modelos de producción. La obra busca interpelar al espectador sin rodeos sobre las zonas oscuras del éxito y las consecuencias de las conductas abusivas en espacios de privilegio.
En diálogo sobre este presente profesional, el actor dejó en claro que su búsqueda actual no se limita a la actuación frente al público, sino que también incluye proyectos en el rol de director teatral. En contraste con la crudeza de los personajes que aborda en escena, Portaluppi destacó el refugio que encuentra en su entorno privado: 'Las cosas más sensibles e íntimas son las que me hacen feliz', señaló al trazar una línea entre la exigencia de la profesión y el vínculo familiar.
Con las primeras funciones en marcha y la gira de 'Maldita Felicidad' en pleno desarrollo, el foco estará puesto en la recepción del público ante un texto que no busca concesiones y en el avance de sus propios proyectos de dirección. La agenda del actor combina así el compromiso escénico con la mirada atenta sobre el presente y futuro de las producciones nacionales.
Con dos obras en cartel de registros marcadamente distintos, Portaluppi ratifica su vigencia interpretativa en la escena argentina, apostando a relatos que no esquivan las tensiones del poder ni las contradicciones de la vida pública.














