
Un aficionado a la detección de metales realizó un hallazgo extraordinario al descubrir una espada con más de 2700 años de antigüedad mientras recorría una zona boscosa con su equipo. El objeto, cuya datación lo ubica en la Edad del Hierro, fue encontrado en perfecto estado relativo y sorprendió tanto a su descubridor como a los especialistas convocados para analizarlo.
El hombre relató que le costó un rato asimilar lo que tenía entre manos antes de poder pensar con calma en los pasos a seguir. La detección de metales como actividad de ocio ha cobrado protagonismo en distintos países europeos y, aunque muchas veces genera tensiones con el mundo académico por el riesgo de saqueo patrimonial, en este caso derivó en un aporte valioso para la arqueología.
El arma será estudiada por expertos para determinar su origen cultural exacto, el tipo de metalurgia utilizada y el posible contexto de su enterramiento o pérdida. Hallazgos de este tipo permiten reconstruir aspectos de la vida cotidiana y bélica de civilizaciones antiguas que de otro modo permanecerían desconocidas.















