La investigación, que demandó tres años de trabajo, fue liderada por expertos del Imperial College London y arrojó recomendaciones concretas de política sanitaria.
Una megainvestigación desarrollada en 20 países identificó qué grupos de población sufrieron de manera más intensa los efectos de la pandemia de Covid-19. El informe fue elaborado por la comisión PRIME y presentado por Helen Legido Quigley, investigadora del Imperial College London, una de las instituciones de referencia global en epidemiología y salud pública.
El trabajo demandó tres años de investigación y análisis comparado entre naciones con sistemas de salud, niveles de ingreso y estructuras sociales muy distintos. Ese alcance geográfico y temporal es lo que le otorga al estudio un peso específico superior al de los relevamientos nacionales o regionales que se publicaron durante y después de la emergencia sanitaria.
La pandemia de Covid-19 comenzó en 2020 y generó millones de muertes a nivel global, además de consecuencias económicas, sociales y de salud mental que aún se miden. Desde entonces, distintas comisiones académicas e institucionales trabajaron para sistematizar lo ocurrido y extraer lecciones que permitan preparar mejor a los sistemas de salud ante futuros eventos similares.
El hallazgo central que cambia la lectura habitual es que la investigación no solo confirmó que los sectores más vulnerables —adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, comunidades de bajos ingresos— fueron los más afectados, sino que identificó con precisión los mecanismos por los cuales las desigualdades preexistentes se amplificaron durante la crisis. Eso tiene implicancias directas sobre cómo deben diseñarse las políticas de respuesta ante emergencias sanitarias futuras.
El informe de la comisión PRIME incluye recomendaciones concretas dirigidas a gobiernos y organismos internacionales. Aunque aún no está claro en qué medida esas sugerencias serán adoptadas por los países participantes del estudio, su publicación coincide con debates globales sobre preparación pandémica que tienen lugar en foros como la OMS.
Tres años de trabajo sistematizado en dos decenas de países producen un documento difícil de ignorar en los círculos de política sanitaria. El informe de Legido Quigley y la comisión PRIME llega cuando el mundo ya normalizó la pospandemia, pero justo a tiempo para influir en los acuerdos internacionales sobre vigilancia epidemiológica que todavía están en negociación.















