
El impulso vino sobre todo de los productos primarios y las manufacturas agropecuarias, pero los números más recientes muestran una desaceleración respecto al pico del período.
Las exportaciones de la provincia del Chaco crecieron un 32,7% en términos interanuales en el acumulado del período analizado. El dato es positivo en términos absolutos, pero el mismo informe advierte que el dinamismo está perdiendo fuerza: el ritmo de crecimiento se desaceleró respecto a los meses anteriores, lo que obliga a leer el número con matices. El crecimiento estuvo traccionado principalmente por dos categorías: los productos primarios, que avanzaron un 36,9% interanual, y las manufacturas de origen agropecuario (MOA), que subieron un 26,4%. En cantidades físicas exportadas también se registró una suba, aunque los datos disponibles no precisaron el porcentaje exacto en ese indicador. El Chaco tiene una matriz exportadora fuertemente concentrada en el agro y sus derivados, lo que hace que su desempeño externo esté muy atado a precios internacionales y condiciones climáticas. La provincia norteña es una de las más dependientes del sector primario dentro del conjunto de las provincias argentinas. Sus principales productos de exportación incluyen algodón, soja, girasol y sus derivados industriales. En los últimos años, la expansión de la frontera agrícola y las mejoras logísticas en la salida de producción permitieron sostener volúmenes crecientes, aunque la infraestructura sigue siendo un cuello de botella señalado por el sector privado. El dato que cambia la lectura es la desaceleración. Un 32,7% de crecimiento suena muy bien en titulares, pero si en meses anteriores ese número era más alto y la tendencia es a la baja, el indicador deja de ser una señal de aceleración para convertirse en una alerta sobre si el pico ya pasó. Eso es especialmente relevante para una provincia que depende de las divisas del agro para equilibrar sus cuentas fiscales. Si la desaceleración continúa en los próximos meses, el gobierno provincial deberá evaluar si hay factores estructurales que corregir —logística, costos internos, tipo de cambio— o si se trata de una corrección cíclica ligada a precios globales. Por ahora, ambos escenarios son posibles y no hay señales oficiales de que se esté diseñando ninguna política de estímulo sectorial específica. El Chaco exporta más que el año pasado, y eso es un hecho. Pero la velocidad de ese crecimiento se está moderando, y en una provincia donde el comercio exterior es casi el único motor de divisas genuinas, esa moderación merece seguimiento. El 32,7% es el número del período; la pregunta relevante es cuál será el de los próximos dos trimestres.















