
Michelle, Fran y Fede Prim anunciaron que estarán a cargo del perfil del youtuber fallecido hace tres meses en un accidente aéreo en Río de Janeiro.
Tres meses después de la muerte de Gaspi —el youtuber argentino que perdió la vida en un accidente de aviación en Río de Janeiro a los 23 años— su familia recuperó el control de su cuenta de Instagram y lo anunció con un mensaje que generó una ola de reacciones entre sus seguidores. Michelle, Fran y Fede Prim, familiares del creador de contenido, serán quienes administren el perfil de ahora en adelante.
El mensaje publicado en la cuenta fue definido por los propios familiares como emotivo y buscó transmitir continuidad: la idea de que la presencia digital de Gaspi no desaparece con su muerte sino que se transforma en un espacio de memoria colectiva. No trascendieron detalles sobre qué tipo de contenido publicará la familia ni con qué frecuencia, más allá del anuncio de que estarán a cargo.
Gaspi había construido una comunidad de seguidores considerable en plataformas como YouTube e Instagram, con contenido de humor, entretenimiento y vida cotidiana que conectaba especialmente con audiencias jóvenes. Su muerte impactó de manera particular porque se produjo en un viaje y a una edad muy temprana, lo que amplificó el duelo colectivo entre sus fans.
El dato que cambia la lectura del anuncio es que la familia eligió no cerrar ni archivar la cuenta, sino mantenerla activa con presencia propia. Esa decisión tiene implicancias que van más allá del gesto simbólico: significa que el perfil seguirá generando interacciones, y potencialmente también ingresos, en un entorno donde las cuentas de creadores fallecidos pueden seguir siendo económicamente relevantes.
No está confirmado si la familia tiene planes de publicar contenido inédito de Gaspi, continuar colaboraciones o simplemente preservar el archivo de su obra digital. Cualquiera de esas decisiones tendrá resonancia entre una comunidad de seguidores que sigue activa y que, a juzgar por las reacciones al anuncio, mantiene un vínculo emocional fuerte con el creador.
La historia de Gaspi y de cómo su familia elige gestionar su legado digital es también una ventana a un fenómeno cada vez más frecuente: el duelo en redes sociales y la pregunta de qué pasa con la identidad digital de una persona después de su muerte. Por ahora, la respuesta de los Prim es que esa identidad sigue viva.















