
La FIFA anunció que da marcha atrás con el proyecto denominado FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que buscaba introducir un esquema de financiamiento privado sobre la organización del Mundial y que fue interpretada por varias confederaciones como una amenaza a la soberanía del fútbol global. La decisión llega después de un rechazo sin precedentes por parte de los organismos regionales.
La UEFA, la Concacaf y la AFC encabezaron la resistencia al plan, al que calificaron de inaceptable en términos de gobernanza deportiva. Las críticas apuntaban a que el modelo podría ceder influencia sobre decisiones estratégicas del torneo más visto del mundo a actores del sector privado, alterando el equilibrio de poder dentro del fútbol internacional.
La marcha atrás de la FIFA representa un triunfo de las confederaciones frente a la conducción de Gianni Infantino y refuerza el debate sobre los límites de la comercialización en el deporte de alto rendimiento. El episodio dejará huella en la relación entre la federación global y sus organismos miembros de cara a las negociaciones por el Mundial 2030 y 2034.















