
El hijo del expresidente preso usó Puerto Iguazú como punto de salida y repostó en Guayaquil antes de aterrizar en el aeropuerto de Opa Locka.
Flávio Bolsonaro, senador brasileño e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, abandonó Brasil de manera clandestina y llegó al aeropuerto de Miami-Opa Locka en un vuelo privado que partió desde Puerto Iguazú, en territorio argentino. La maniobra fue confirmada por medios brasileños y argentinos, y generó una crisis diplomática inmediata entre Brasilia y Buenos Aires.
El vuelo trazó una ruta que evitó deliberadamente el espacio aéreo brasileño, con una escala técnica en Guayaquil, Ecuador, antes de continuar hacia Miami. Flávio había perdido las elecciones presidenciales recientemente y enfrentaba presiones judiciales crecientes en su país, en el marco de la causa que ya mantiene a su padre detenido por intento de golpe de Estado.
Jair Bolsonaro fue arrestado meses atrás tras ser procesado por su participación en los hechos del 8 de enero de 2023, cuando simpatizantes suyos asaltaron el Congreso, el Palacio de Planalto y el Tribunal Supremo Federal. Desde entonces, el entorno familiar del expresidente enfrenta escrutinio judicial. Flávio era considerado uno de los herederos políticos del bolsonarismo.
La fuga disparó una caída inmediata en la Bolsa de San Pablo: las acciones de empresas brasileñas llegaron a perder hasta un 13% en la jornada, mientras el mercado interpretó la huida como una señal de mayor inestabilidad política. En contraste, el real brasileño se fortaleció levemente frente al dólar, en una reacción que los analistas atribuyen a lecturas divergentes del episodio.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva podría reclamar formalmente la extradición de Flávio desde Estados Unidos, aunque ese proceso enfrenta obstáculos políticos evidentes dado el clima de relaciones entre Washington y Brasilia. También es posible que las autoridades argentinas sean consultadas sobre cómo se autorizó la salida desde Iguazú sin alertas migratorias. Ninguna de las dos gestiones fue confirmada al cierre de esta edición.
La dinastía Bolsonaro acumula ahora al padre preso y al hijo mayor exiliado en Estados Unidos, en un desenlace que cierra —al menos por ahora— el ciclo de poder más influyente de la derecha brasileña en las últimas décadas. La pregunta que queda abierta es qué hará la justicia brasileña con los bienes y causas pendientes de Flávio en suelo nacional.












