La modelo apuntó duramente contra el conductor de Urbana Play por haberla sometido a comentarios incómodos y provocaciones al aire. El periodista negó las acusaciones, alegó amistad y minimizó el conflicto, pero el entorno del medio confirmó que el descargo era para él.
La modelo Chloé Bello rompió el silencio este miércoles y arremetió con dureza contra el conductor radial Matías Martin, a quien acusó públicamente de haberla sometido a una situación de profunda incomodidad y humillación durante su paso por el ciclo *Todo pasa*, emitido por Urbana Play 104.3. A través de un extenso descargo compartido en sus historias de Instagram, la expareja de Gustavo Cerati aseguró que el conductor utilizó un espacio profesional para ejercer violencia de género encubierta de humor, un accionar que, según detalló, estaría motivado por el rechazo a una propuesta de índole romántica realizada en el pasado.
"Después de no aceptar una invitación personal de esta persona, durante mi participación como invitada en su programa, fui objeto de constantes comentarios y provocaciones disfrazadas de humor", relató Bello, de 39 años, en su publicación. La modelo precisó que la dinámica al aire funcionó como un intento deliberado de ridiculizarla y dejarla mal parada, una situación que, según denunció, contó con el aval y la complicidad de una integrante femenina del equipo de la emisora. Horas más tarde, en diálogo exclusivo con el programa *LAM* (América TV), la invitada reafirmó sus dichos al señalar que el trato pasó rápidamente de temas triviales a tildarla de "violenta, manipuladora" o utilizar adjetivos como "tumbera" en los zócalos, algo que calificó como de absoluto mal gusto y cargado de sizaña innecesaria.
El episodio expone las tensiones latentes en los estudios de radio y televisión, donde las dinámicas de poder entre conductores históricos y figuras invitadas suelen naturalizar prácticas de hostigamiento sutil bajo el paraguas de la confianza o la complicidad mediática. El hecho de que la damnificada haya señalado una conducta sostenida por parte de un periodista de trayectoria reinstala el debate sobre los límites del humor en el aire y la persistencia de conductas de hostigamiento hacia las mujeres en el ámbito laboral y artístico, un territorio donde las jerarquías de la conducción a menudo condicionan la posición del entrevistado en el estudio.
Lo llamativo del caso radica en el contraste absoluto entre las versiones de los protagonistas y la reacción del conductor al ser consultado por la prensa. Abordado por el programa *SQP* (América TV), Matías Martin negó rotundamente la existencia de un conflicto, apeló al vínculo de amistad que supuestamente los une y aseguró que su histórica invitación a cenar o tomar un café nunca tuvo intenciones de levante. Sin embargo, la periodista Pía Shaw intervino en el mismo ciclo para desmentir categóricamente la coartada del conductor, sentenciando sin filtros frente a las cámaras: "El posteo es por vos. No lo dudes".
A partir de este cruce mediático, las repercusiones institucionales y públicas ya comenzaron a escalar en los ciclos de espectáculos y en las redes sociales, donde se discute la responsabilidad de los medios masivos en la reproducción de violencias simbólicas. Si bien Chloé Bello aclaró que su intención no era generar un circo mediático ni politizar el asunto, el peso de sus declaraciones deja en jaque la reputación de la productora y del propio ciclo radial, abriendo un interrogante sobre si la emisora o el conductor tomarán medidas para aclarar el episodio o si optarán por bajarle el tono a la polémica en las próximas emisiones.
El caso desnuda la delgada línea entre la complicidad pactada en los medios y el ejercicio abusivo de la popularidad frente a un invitado, dejando expuesto que las viejas prácticas de hostigamiento al aire ya no pasan desapercibidas para una generación de figuras que deciden visibilizarlas públicamente. Lejos de quedar como una anécdota radial más, el descargo de Bello transforma una tensa entrevista en una advertencia sobre los límites éticos que deben regir en los estudios de comunicación.















