
Investigadores en psicología sostienen que quienes nacieron entre 1985 y 1995, conocidos como millennials tardíos o la bisagra entre generaciones, desarrollaron una capacidad particular para adaptarse a entornos de alta incertidumbre y cambio acelerado. Esta habilidad los distinguiría de generaciones anteriores y posteriores según los especialistas consultados.
La explicación radica en que este grupo vivió en su infancia y adolescencia la transición tecnológica analógico-digital, experimentó crisis económicas globales en su juventud temprana y tuvo que reinventarse laboralmente en múltiples ocasiones. Esa combinación de experiencias forjó una resiliencia adaptativa que los expertos consideran estructural y no meramente circunstancial.
El hallazgo tiene implicancias para el mundo del trabajo, la educación y la salud mental. Empresas y organizaciones podrían potenciar este perfil generacional en roles de gestión del cambio, mientras que entender sus mecanismos de adaptación podría servir para diseñar programas de resiliencia aplicables a otras franjas etarias en contextos de transformación constante.















