El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó la estrategia de política cambiaria vigente, basada en la flotación entre bandas, durante su participación en la 31ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA). Ante un auditorio compuesto por los principales referentes del sector productivo nacional, el funcionario salió al cruce de las crecientes demandas que exigen la liberalización total del mercado de divisas, incluida la eliminación del «cepo», dejando claro que la madurez de la economía aún no permite dar ese salto sin riesgos. “En la mayoría de los países el dólar no flota libremente, no nos agrandemos”, sentenció, buscando poner en perspectiva la cautela del Gobierno.
La disertación de Caputo se produce en un contexto de persistente debate técnico y político sobre la velocidad y profundidad de las reformas macroeconómicas, en particular las que atañen al mercado cambiario. El ministro aludió directamente a las voces críticas, como la del exministro Domingo Cavallo, que recientemente han presionado por una flotación sin restricciones. La justificación central del equipo económico radica en la inestabilidad histórica de la demanda de dinero en Argentina y el bajo volumen de operaciones diario en el mercado de cambios, que se estima en alrededor de USD 200 millones.
«Para el que todavía no está convencido con todo esto: el mercado de cambios nuestro está operando USD 200 millones por día. Si alguien cree que se puede flotar libremente en un mercado que lo hace en USD 90 millones o USD 200 millones por día, creo que nunca operó un mercado», explicó el titular de Hacienda, sugiriendo que la libre flotación en esas condiciones expondría a la economía a shocks excesivos y a una eventual necesidad de reimponer restricciones.
En cuanto a la acumulación de reservas internacionales, uno de los pilares de la gestión, Caputo destacó que la estrategia es comprar divisas de manera «inteligente», evitando hacerlo contra pesos que la gente no demanda. Este enfoque busca prevenir una esterilización que genere un «déficit cuasi fiscal fenomenal», un problema que ha afectado la capacidad financiera del Banco Central (BCRA) en el pasado. Aunque el volumen de compra ha sido significativo, el ministro señaló que el reflejo en el BCRA no es completo debido a los pagos de deuda externa garantizados.
Respecto al panorama de la actividad, el ministro reconoció que la economía experimentó una «planchada» inicial que atribuyó a los «ataques» sufridos por el Gobierno en el Congreso, en referencia a la dificultad para aprobar leyes clave. No obstante, proyectó un optimismo moderado, esperando un tercer trimestre «bastante positivo» y una proyección alentadora para el año venidero, que se consolidaría con el cambio de composición del Congreso tras las elecciones, lo que permitiría un mayor alineamiento político.
La posición de Caputo ante la UIA subraya la prioridad del Gobierno de mantener la estabilidad macroeconómica por encima de acelerar un proceso de liberalización que, a juicio de los técnicos, podría ser prematuro. Si bien el ministro dejó entrever la posibilidad de futuras modificaciones al régimen cambiario en el mediano plazo, la coyuntura actual dicta prudencia, manteniendo la flotación entre bandas como el instrumento principal para la gestión del tipo de cambio, una política que sigue generando tensión entre los tiempos políticos y las exigencias del sector privado.















