
El Ministerio de Economía analiza una medida que permitiría a los bancos utilizar parte de los encajes ociosos en dólares para ampliar el crédito en moneda extranjera. Se estima que unos 7.000 millones de dólares podrían movilizarse si la iniciativa avanza, lo que inyectaría liquidez en una economía que todavía busca consolidar su recuperación.
La idea central es que esos fondos, hoy inmovilizados por regulación del Banco Central, pasen a financiar actividad productiva a través del sistema bancario. El debate interno gira en torno al riesgo que implica relajar los requisitos de encaje en un contexto donde la estabilidad cambiaria sigue siendo un objetivo prioritario.
Especialistas consultados advierten que la medida puede dinamizar sectores exportadores y el mercado inmobiliario, pero también generar presiones sobre las reservas si no se instrumenta con los resguardos adecuados. El antecedente de otras economías emergentes que transitaron caminos similares muestra resultados mixtos.
Si el Gobierno decide avanzar, la implementación podría anunciarse en las próximas semanas como parte de un paquete más amplio de estímulo al crédito. La medida será observada de cerca por inversores y organismos multilaterales, que monitorean la solidez del esquema financiero local.














