
La nota diplomática fue entregada a la embajada del Reino Unido en Buenos Aires y calificó la medida como un acto inamistoso.
La Argentina presentó una nota formal de protesta ante la embajada británica en Buenos Aires tras la decisión del gobierno del Reino Unido de extender por cinco años las licencias para la exploración y explotación petrolera en las islas Malvinas. El canciller Pablo Quirno encabezó el anuncio y calificó la medida de Londres como un acto inamistoso hacia el país.
Quirno detalló que la nota fue entregada de manera oficial a los representantes diplomáticos británicos acreditados en el país. El documento expresa el rechazo del Estado argentino a cualquier actividad extractiva unilateral sobre recursos naturales que, según la posición argentina, pertenecen al territorio en disputa y no pueden ser objeto de decisiones unilaterales por parte del Reino Unido.
La soberanía sobre las islas Malvinas es una causa histórica del Estado argentino, contemplada en la Constitución Nacional. Desde la guerra de 1982, la relación bilateral con Londres sobre el tema ha oscilado entre períodos de diálogo exploratorio y etapas de tensión diplomática. Las actividades de prospección petrolera en el área son uno de los puntos más sensibles del diferendo.
Lo que modifica la lectura de esta noticia es la escala de la extensión: cinco años de licencias petroleras representan un horizonte de largo plazo que consolida la presencia económica británica en el área disputada, dificultando cualquier negociación futura sobre soberanía o recursos. La Argentina interpreta que cada concesión que otorga Londres refuerza una situación de hecho que perjudica su posición.
En términos diplomáticos, la nota de protesta es el paso inicial del proceso formal. El Gobierno podría escalar la respuesta ante organismos internacionales como el Comité de Descolonización de la ONU, donde Argentina mantiene activa su reclamación. Sin embargo, ninguna fuente oficial confirmó por ahora pasos concretos más allá de la presentación ya realizada.
La decisión de Londres de renovar las licencias por cinco años agudiza una tensión que la Argentina nunca cerró desde 1982. La respuesta del canciller Quirno fue rápida y por canales formales, lo que indica que el Gobierno decidió no dejar pasar la medida en silencio, aunque el peso real de la protesta dependerá de si se sostiene con acciones multilaterales concretas en los próximos meses.















