El Instituto Nacional de Estadística y Censos confirmó que la inflación de mayo alcanzó el 2,8%, por debajo de las expectativas del mercado que proyectaban un 3,2%. El dato consolida una tendencia descendente iniciada en marzo y ubica la variación acumulada del año en 18,5%, manteniendo al país en la senda de desaceleración inflacionaria iniciada en el segundo semestre de 2025.
Los rubros que más incidieron en el índice fueron alimentos y bebidas (3,1%) y transporte (4,2%), mientras que indumentaria registró deflación del 0,8%. Consultoras privadas destacaron la moderación en servicios públicos, que aumentaron solo 1,9% tras los ajustes tarifarios aplicados en abril. La inflación núcleo, que excluye productos estacionales, se mantuvo en 2,5%.
Economistas del sector privado celebraron la consolidación del proceso desinflacionario, aunque advirtieron sobre presiones estacionales en los próximos meses. El Banco Central mantuvo sin cambios la tasa de política monetaria en 28% anual, señalando que «los indicadores confirman el control gradual de las expectativas inflacionarias». Analistas financieros proyectan inflación anual entre 35% y 40%.
El gobierno ratificó su meta de cerrar 2026 con inflación inferior al 30%, lo que requiere promediar 2,2% mensual en el segundo semestre. Mercados financieros reaccionaron positivamente: bonos soberanos subieron 1,8% y el riesgo país retrocedió 45 puntos básicos. La próxima reunión del Comité de Política Monetaria será clave para evaluar posibles ajustes en las tasas.















