La misteriosa desaparición de Pedro Kreder (79) y Juana Inés Morales (69) en la zona de Rocas Coloradas, Chubut, ha entrado en una fase crítica a veinte días del último contacto, con la confirmación oficial de que las tareas de rastrillaje se concentran en la búsqueda de personas fallecidas. En este marco, las últimas imágenes de la pareja con vida, captadas por una cámara de seguridad en la Ruta 1, a las 9:40 de la mañana del día de su desaparición, han revelado un detalle inusual que intriga a los investigadores y aviva las dos principales hipótesis del caso.
El video en cuestión muestra la camioneta de los jubilados dirigiéndose hacia Camarones, pero el detalle que llamó la atención de las fuerzas de seguridad y la Fiscalía es la imposibilidad de distinguir con claridad quién o cuántas personas ocupaban el vehículo en ese momento. A pesar de que las imágenes confirman el paso del rodado, la falta de una identificación visual nítida abre interrogantes cruciales, especialmente a la luz de un testimonio que emergió días después.
Fuentes cercanas a la investigación manejan dos líneas de trabajo principales: la primera, una desorientación que llevó a la pareja a extraviarse en el vasto y desolado Cañadón Bí, una zona conocida por la presencia de peligrosos «sumideros» que podrían haberlos atrapado. La segunda hipótesis, más sombría, es la de un homicidio en ocasión de robo, sustentada por el hecho de que la camioneta fue hallada cerrada con llave y con pertenencias valiosas, pero con la notable ausencia de los teléfonos celulares de la pareja, un indicio que no encaja con un simple extravío.
El detalle inusual del video cobra relevancia al confrontarse con un testimonio bajo reserva, difundido en medios locales, que aseguraría haber visto una camioneta con características similares saliendo del basural de la zona con dos hombres a bordo. Este relato, de confirmarse, pondría en jaque la versión de que solo viajaban la pareja de jubilados, sugiriendo una intervención de terceros o un cambio inesperado en la dinámica del viaje, alimentando la línea investigativa de un posible hecho criminal.
El rastrillaje, que ha involucrado a más de un centenar de agentes, drones y perros adiestrados, ha cubierto un amplio perímetro de al menos 15 kilómetros entre Comodoro Rivadavia y Camarones. Sin embargo, el terreno de la estepa patagónica, con sus vientos huracanados y la complejidad geológica de la zona, presenta enormes desafíos logísticos. El Ministro de Seguridad provincial, Héctor Iturrioz, declaró recientemente que «estamos buscando personas fallecidas», una afirmación que oficializa la baja probabilidad de encontrar a la pareja con vida y que intensifica el foco en la búsqueda de un escenario fatal.
Mientras la búsqueda se extiende por zonas de cañadones, el cruce de información entre la evidencia digital —como el enigmático video— y los testimonios es vital para la Fiscalía a cargo. La resolución de este misterio en Chubut depende de desentrañar el significado de las últimas imágenes y de encontrar cualquier rastro que explique el abrupto final del viaje de Pedro y Juana, dando una respuesta a la angustia de sus familiares.















