
La modelo y conductora habló en el contexto de la repercusión pública del caso de Sofía Gonet, que reabrió el debate sobre el hostigamiento a mujeres en Argentina.
Sofía Jiménez, conocida como Jujuy, se quebró al hablar públicamente sobre el acoso que sufrió durante cuatro años a manos de un hombre cuya identidad no fue precisada en la cobertura. Su testimonio emergió en el marco de la repercusión mediática del caso de Sofía Gonet, que volvió a poner en primer plano la situación de las mujeres acosadas en el país.
Jiménez describió el impacto emocional que dejó esa experiencia con una frase contundente: «El miedo te queda para siempre.» La conductora no detalló públicamente los mecanismos legales que activó en su momento ni si el hostigador tuvo algún tipo de consecuencia judicial, pero su relato apunta a un daño psicológico que persiste más allá del cese del acoso.
El caso de Sofía Gonet funcionó como detonante de una conversación más amplia sobre el acoso a mujeres públicas y privadas en Argentina. La visibilidad de figuras del espectáculo que comparten sus experiencias tiene un efecto de agenda: instala el tema en medios y redes cuando, de otro modo, quedaría circunscripto a los expedientes judiciales.
Lo que cambia la lectura del testimonio de Jujuy es su duración: cuatro años de acoso implican que, en algún momento, los mecanismos disponibles —legales, institucionales o informales— no fueron suficientes o no fueron activados a tiempo para detenerlo. Esa dimensión temporal es la que más interpela al sistema de protección vigente.
No hay información confirmada sobre acciones legales pendientes vinculadas al caso personal de Jiménez. Lo que sí es esperable, dado el ciclo mediático abierto por el caso Gonet, es que el tema del acoso a mujeres continúe en agenda pública durante los próximos días y que otros testimonios similares emerjan en distintos espacios.
El llanto de Jujuy Jiménez no es un dato menor en términos comunicacionales: una figura acostumbrada a la exposición pública que se quiebra al hablar de algo indica la profundidad de una herida que cuatro años de distancia no borraron. El miedo, dijo ella misma, no tiene fecha de vencimiento.















