El juvenil de Boca Predio pagó con creces la jugada apuesta de Rodolfo Arruabarrena en el triunfo ante San Pablo, dejando atrás un error reciente y consolidándose en la zaga central de cara a la revancha en el Morumbí.
La Bombonera fue testigo de una de esas noches de Copa Sudamericana que suelen marcar un antes y un después en la proyección de las promesas de Boca Juniors. El triunfo por 1-0 sobre el San Pablo de Brasil no solo dejó bien perfilado al equipo de Rodolfo Arruabarrena para la revancha, sino que funcionó como la consagración definitiva del juvenil Facundo "Jagger" Herrera en la zaga central xeneize. El pibe de Boca Predio asumió el desafío de su primera titularidad internacional en casa y borró de la cancha a un delantero de peso y experiencia europea como Jonathan Calleri.
Herrera, lejos de achicarse ante la presión de la hinchada y el cartel del rival, completó una planilla estadística implacable que respaldó la soberbia sensación de seguridad que transmitió en el césped. El central de las inferiores lideró el encuentro en acciones defensivas exitosas (7), despejes (3) y quites (3), con una particularidad asombrosa para su puesto: no cometió una sola falta en los noventa minutos de juego. Además, aportó una enorme claridad a la salida del equipo con un 91% de efectividad en la distribución (completó 63 de 69 pases) y se impuso en todos los duelos individuales por el piso que disputó.
La apuesta del "Vasco" Arruabarrena por el chico de la casa no estuvo exenta de riesgos y encerraba un fuerte mensaje para la interna del vestuario. El sábado anterior, un defectuoso despeje de Herrera en Mendoza había facilitado el empate de Gimnasia, un error de novato que habitualmente condena al banco a los juveniles en la dinámica implacable del fútbol argentino. Sin embargo, el entrenador decidió sostenerlo como titular frente a los brasileños a pesar de contar con el ex Platense Marco Pellegrino recuperado en el banco de suplentes y con Ayrton Costa ya en la fase final de la recuperación de su desgarro.
Detrás del sólido rendimiento individual de Herrera, el partido se destrabó gracias a un preciso ajedrez táctico diseñado en el vestuario durante el entretiempo. Tras una primera mitad chata y previsible, Arruabarrena reordenó sus piezas ofensivas de manera silenciosa pero letal: cruzó a Leonel Flores hacia la banda derecha y recostó a Alan Velasco sobre el sector izquierdo. El movimiento desarticuló la férrea marca paulista y, apenas a los ocho minutos del complemento, le permitió a Miguel Merentiel ratificar su vigencia goleadora tras usufructuar esa renovada dinámica externa para sellar el 1-0 definitivo.
La mínima ventaja en el marcador obliga a Boca a planificar con extrema cautela la dura revancha que se jugará el próximo martes en el mítico estadio Morumbí de San Pablo. "Seremos 11 contra 11 allá. Saldremos a dar batalla y a aguantar este resultado", anticipó Merentiel con prudencia, abriendo el paraguas sobre el planteo combativo que preparará el cuerpo técnico en suelo brasileño. Para ese cruce crucial, Arruabarrena recuperará variantes defensivas de peso, lo que instalará una sana pero feroz competencia interna entre la consolidación de Herrera, el retorno de Costa y la experiencia de Pellegrino.
El partido ante San Pablo demostró que la inagotable cantera de Boca Predio sigue siendo el recurso más confiable del club para capear los momentos de transición y alta presión institucional. La irrupción de "Jagger" Herrera no solo soluciona un dolor de cabeza inmediato para Arruabarrena en el armado de la zaga, sino que devalúa la necesidad de buscar alternativas millonarias en el mercado de pases de fin de año. Con la clasificación a los cuartos de final en juego en territorio paulista, el rendimiento del pibe será la gran garantía sobre la cual el Xeneize buscará edificar sus sueños de consagración continental.














