
La arquera Cristina Cosentino fue la figura determinante en la definición por penales, con una actuación que ya la convierte en leyenda del hockey argentino.
El seleccionado femenino de hockey sobre césped de Argentina conquistó su tercera Copa del Mundo al derrotar a Países Bajos en una final que se definió en los shootouts. Tras 60 minutos de juego intenso que terminaron 1-1, Las Leonas se impusieron 3-1 en la instancia de penales y sellaron un título histórico que las coloca entre las grandes potencias de la disciplina a nivel global.
El único gol argentino en tiempo reglamentario llegó a través de Majo Granatto, quien igualó el marcador y mantuvo vivas las chances del equipo. En los shootouts, fue la arquera Cristina Cosentino quien se convirtió en la protagonista excluyente: sus atajadas en los momentos más álgidos de la definición resultaron determinantes para que Argentina se llevara la copa.
Países Bajos es históricamente el equipo más ganador del hockey femenino mundial, lo que le da una dimensión adicional al logro argentino. Las Leonas ya habían sido campeonas mundiales en ediciones anteriores, pero este título consolida una era dorada para el deporte argentino en una disciplina donde el margen de error es mínimo y la presión psicológica juega un rol central.
El dato que reencuadra todo el partido es que Cosentino no es una novedad en estas instancias: la guardameta ya había tenido actuaciones destacadas en shootouts previos durante el torneo, lo que indica que su performance en la final no fue casualidad sino una constante que el cuerpo técnico supo capitalizar. Atajar tres de cuatro disparos en una final mundialista es una estadística extraordinaria por cualquier parámetro.
Con este título, Argentina suma su tercer campeonato mundial en hockey femenino. Es previsible que en los próximos días se organicen homenajes institucionales y recepciones oficiales para el plantel, algo habitual tras conquistas de esta magnitud. Lo que está confirmado es que el seleccionado regresará al país con la copa, y que la celebración ya comenzó tanto en la cancha como entre los hinchas argentinos.
Las Leonas escribieron una página más en la historia del deporte nacional. Tres títulos mundiales, una final ganada ante el mejor equipo del planeta y una arquera que se convirtió en símbolo: el hockey femenino argentino vuelve a demostrar que puede competir —y ganar— en el nivel más alto del mundo.















