
La reina Máxima de los Países Bajos protagonizó una jornada mundialista de doble camiseta que no pasó desapercibida. Primero voló a Houston para alentar a la Naranja Mecánica en su goleada ante Suecia, y luego recorrió cerca de 1.200 kilómetros para aparecer en Kansas apoyando a Curazao, territorio autónomo del reino neerlandés.
La imagen de la argentina devenida reina europea alentando a dos equipos distintos en el mismo día generó comentarios en redes sociales y medios internacionales. Su presencia en las gradas fue registrada por las cámaras de transmisión y rápidamente se viralizó en todo el mundo.
El gesto de Máxima refleja el vínculo político y emocional del reino neerlandés con sus territorios de ultramar, al tiempo que la reina aprovecha el Mundial para reforzar lazos y visibilidad institucional en un escenario global de primer nivel.















