
El rosarino jugó sus últimos minutos con la camiseta albiceleste ante Benín y cerró más de dos décadas de historia con la Selección.
Lionel Messi disputó ante Benín lo que serán sus últimos minutos vistiendo la camiseta de la selección argentina. El partido marcó el final de un ciclo que duró más de veinte años y que incluyó la conquista de la Copa del Mundo en Qatar 2022, tres títulos de Copa América y una Finalissima, entre otros logros que ubicaron a Argentina en la cima del fútbol mundial.
Antes o durante el acto de despedida, Messi dirigió palabras emotivas a los hinchas argentinos. «Gracias por quererme tanto», fue la frase que sintetizó su mensaje y que generó una reacción masiva en redes sociales y entre los presentes en el estadio. El capitán de la Selección, nacido en Rosario hace 39 años, construyó con el seleccionado una relación que no estuvo exenta de tensiones pero que terminó coronada con los títulos más importantes.
El partido ante Benín fue elegido como el escenario de cierre de su etapa en la Selección. Fabio Santana, excombatiente de Malvinas, fue el encargado de cantar el himno nacional en la ceremonia previa al encuentro y llevó una bandera en reclamo por los veteranos de guerra, sumando una carga simbólica adicional al evento. Según reveló el propio Santana, el entrenador Lionel Scaloni le transmitió un consejo antes de su presentación.
El dato que transforma la lectura de esta despedida es que Messi no se retiró del fútbol profesional, sino exclusivamente de la selección nacional. El astro continúa su carrera en el Inter Miami de la Major League Soccer de Estados Unidos, donde seguirá compitiendo. Esto significa que el adiós no es al fútbol en general, sino a la camiseta celeste y blanca que defendió por primera vez siendo adolescente.
Con su retiro del seleccionado, la AFA y el cuerpo técnico encabezado por Scaloni deberán definir cómo se reorganiza el equipo nacional de cara a los próximos compromisos, entre ellos las eliminatorias para el Mundial de 2030. El proceso de transición generacional, que ya venía siendo discutido internamente, pasa ahora a primer plano con urgencia real.
Messi termina su etapa en la Selección con la Copa del Mundo como punto más alto de una trayectoria que durante años fue cuestionada por una parte del público argentino y que finalmente se cerró con un consenso afectivo casi unánime. El «gracias por quererme tanto» funciona también como respuesta diferida a años de críticas que, a la luz del palmarés conseguido, quedaron sepultadas.















