
Israel conmemora también el primer aniversario del regreso de todos los rehenes, vivos y muertos, mientras Gaza acumula tres años de guerra sin horizonte de paz visible.
El 7 de octubre de 2026 se cumplen tres años del ataque perpetrado por Hamas contra Israel, el más sangriento en territorio israelí desde la fundación del Estado. Actos de conmemoración se realizaron en distintos puntos del país y en varias ciudades del mundo, mientras Gaza —devastada por más de mil días de guerra— sobrevive entre ruinas sin un acuerdo de cese al fuego consolidado.
En Argentina, el Gobierno nacional se sumó a la conmemoración. La Casa Rosada emitió un comunicado en el que reafirmó su posición «contra el terrorismo y el antisemitismo», y el canciller Pablo Quirno expresó el repudio del país al movimiento islamista palestino por la masacre de 2023. La adhesión del gobierno de Milei a la postura israelí ha sido consistente desde el inicio de su gestión y no registró variaciones en este aniversario.
El ataque del 7 de octubre de 2023 dejó aproximadamente 1.200 muertos en suelo israelí y cerca de 250 personas secuestradas y llevadas a Gaza como rehenes. Fue el mayor golpe sufrido por Israel en décadas y desencadenó una ofensiva militar sobre la Franja de Gaza que se extendió por años y generó una crisis humanitaria de proporciones que organismos internacionales calificaron como catastrófica.
Este año, la conmemoración incorpora un elemento nuevo y doloroso: el primer aniversario del regreso de todos los rehenes, tanto los que volvieron con vida como los que fueron devueltos sin ella. Ese proceso de repatriación, que se extendió por meses entre negociaciones, presiones internacionales y acuerdos parciales, marcó según los propios israelíes el cierre de una etapa y el inicio de otra fase de duelo colectivo.
La situación en Gaza sigue siendo crítica. Según los reportes disponibles al cierre de esta edición, amplias zonas de la Franja permanecen destruidas y la población civil enfrenta severas restricciones de acceso a alimentos, agua y atención médica. No hay acuerdo de paz ni fecha confirmada para negociaciones formales que puedan poner fin al conflicto. Lo que ocurra en los próximos meses dependerá en buena medida de la posición que adopten los actores regionales y las potencias que hasta ahora operaron como mediadores.
Tres años después del ataque, el conflicto sigue sin resolución y su impacto reconfiguró la política regional de Medio Oriente, las relaciones internacionales de Israel y el debate global sobre el derecho internacional humanitario. El aniversario no es solo un acto de memoria: es también un recordatorio de que ninguna de las condiciones que llevaron a ese estallido ha sido resuelta.














