
El gobierno mexicano desplegó 1.500 efectivos militares en el estado de Michoacán en respuesta a la suspensión de inspecciones de aguacate destinadas al mercado estadounidense. La medida surgió luego de que amenazas contra inspectores vinculados a intereses de Estados Unidos pusieran en pausa uno de los comercios agrícolas más lucrativos de América del Norte.
El aguacate mexicano representa miles de millones de dólares en exportaciones anuales y es un pilar de la economía regional de Michoacán, zona históricamente disputada por grupos del crimen organizado. La interrupción de las inspecciones sanitarias impide la certificación necesaria para que los productos ingresen legalmente al mercado norteamericano.
La situación pone a prueba la relación comercial entre México y Estados Unidos en un contexto de tensiones bilaterales renovadas bajo la administración Trump. La normalización del flujo de aguacates dependerá de que las autoridades mexicanas garanticen condiciones de seguridad para los inspectores en la región.















