
La administración de Donald Trump avanza en una medida que podría transformar radicalmente el proceso de otorgamiento de visas a ciudadanos extranjeros: el monitoreo de sus redes sociales como requisito adicional para el ingreso al país. El Departamento de Estado comenzaría a aplicar esta verificación de forma extendida, incluyendo a periodistas y ciudadanos de países aliados.
La medida, que generó preocupación en organismos de libertad de prensa y gobiernos de distintas naciones, fue respaldada por la Casa Blanca luego de que una publicación revelara los alcances del plan. Críticos advierten que se trata de una herramienta de censura encubierta que puede vulnerar derechos fundamentales y desincentivar el periodismo independiente.
El impacto económico también es significativo: sectores turísticos, académicos y empresariales alertan sobre una posible caída en el flujo de viajeros hacia Estados Unidos si la medida se implementa en toda su extensión, afectando directamente la economía del sector servicios norteamericano.














