
El gobierno de Javier Milei atraviesa una semana de alta temperatura política: la relación con Brasil se deterioró notablemente mientras en el Congreso se agudiza el debate en torno a la controvertida ley de tierras, que enfrenta resistencia tanto en la oposición como en sectores del oficialismo. La acumulación de frentes abiertos pone a prueba la capacidad de gestión del Ejecutivo.
La tensión con el gobierno brasileño suma un nuevo capítulo en una relación bilateral que arrastra rispideces desde el inicio de la gestión libertaria. En paralelo, la sesión parlamentaria sobre la ley de tierras concentra miradas dentro y fuera del país, con legisladores que advierten sobre los riesgos de habilitar la venta de suelo argentino a extranjeros. El debate promete definiciones en los próximos días.
La eventual aprobación o rechazo de la ley de tierras marcará un punto de inflexión para la agenda legislativa del segundo semestre. El Ejecutivo deberá demostrar que cuenta con los votos necesarios para avanzar, mientras la oposición busca capitalizar el malestar social generado por la iniciativa y el enfriamiento de vínculos con el principal socio comercial del Mercosur.















