El presidente Javier Milei intensificó la actividad en Casa Rosada al convocar a una reunión de Gabinete ampliada, un movimiento clave que busca consolidar el reciente remanake ministerial y establecer la hoja de ruta para la segunda etapa de su gestión. Sin embargo, la novedad central de la jornada es el debut oficial de la nueva «Mesa Chica» libertaria, un núcleo de máxima confianza diseñado para acelerar las decisiones estratégicas. Esta cúpula, cuyo principal objetivo es garantizar la gobernabilidad y la aprobación de reformas estructurales, se reunió por primera vez en su conformación final antes del encuentro con el Gabinete en pleno.
La nueva arquitectura de poder presidencial está liderada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y cuenta con la presencia de Manuel Adorni en su flamante rol de jefe de Gabinete y Diego Santilli, la nueva incorporación en el Ministerio del Interior. A este grupo se suman la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el asesor presidencial, Santiago Caputo. Según fuentes cercanas a Balcarce 50, la inclusión de Santilli, un dirigente con experiencia en la provincia de Buenos Aires y vínculos con el «peronismo dialoguista», es fundamental para fortalecer la pata política y la negociación con los gobernadores de cara a las sesiones extraordinarias.
El Gabinete ampliado fue convocado una hora después del encuentro de la Mesa Chica en el Salón Eva Perón. La agenda está centrada en la coordinación de objetivos estratégicos, especialmente la necesidad de aprobar el Presupuesto 2026 y una serie de reformas clave, incluyendo la reforma laboral y la fiscal. La renovación de la cúpula ejecutiva, que incluyó la salida de figuras como Guillermo Francos (anterior jefe de Gabinete) y Lisandro Catalán (anterior ministro del Interior), fue interpretada por analistas como una respuesta a la necesidad de dotar al Gobierno de un mayor pragmatismo político y una capacidad de gestión más robusta.
Expertos en ciencia política destacan que la activación de una «Mesa Chica» tan definida es una práctica común para los presidentes que buscan centralizar la toma de decisiones y evitar dispersiones burocráticas, algo crucial en un gobierno que enfrenta minoría parlamentaria. El desafío de este nuevo esquema, según el politólogo Marcelo Leiras, reside en lograr una articulación efectiva entre la estrategia política (liderada por Santilli y Menem) y la visión ideológica y de comunicación presidencial (representada por Karina Milei, Adorni y Caputo).
La reestructuración llega en un momento de alta tensión legislativa y económica. Las reformas propuestas por el Ejecutivo, consideradas esenciales para la estabilización macroeconómica, requieren un consenso parlamentario complejo. En este contexto, la Mesa Chica actuará como filtro y como usina de la estrategia de diálogo —o confrontación, según el caso— con la oposición y los poderes fácticos. La designación de Adorni y Santilli, ambos provenientes de otros espacios pero alineados con la visión presidencial, busca mandar una señal de ampliación de la base de sustentación política.
La expectativa está puesta en la capacidad del nuevo esquema para lograr avances concretos en el Congreso antes de fin de año. La falta de aprobación del Presupuesto y la paralización de las reformas estructurales podrían generar incertidumbre en los mercados y ralentizar la prometida recuperación económica. La consolidación de esta cúpula en Casa Rosada marca, por lo tanto, el inicio de una fase más intensa y de mayor voltaje político en la administración Milei.















